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Vargas le regalo un ‘poker’ a su madre
Eduardo Vargas sacó fuerzas de la adversidad y, apenas dos días después de haber encajado la noticia del infarto que sufrió su madre.

Eduardo Vargas sacó fuerzas de la adversidad y, apenas dos días después de haber encajado la noticia del infarto que sufrió su madre, anotó cuatro goles en el mejor partido de su carrera y catapultó a Chile a las semifinales de la Copa América Centenario.
El jugador del Hoffenheim, de 26 años, lloró e incluso pensó en abandonar el torneo, pero cambió de opinión cuando supo que los médicos habían logrado estabilizar a su madre y, por el consejo de su progenitora, decidió permanecer en Estados Unidos, con inmejorable resultado.
Ayer no dudó en dedicar la victoria y sus cuatro goles, en la primera vez de su carrera que marca un cuarteto, a su madre y a su familia.
Ante México, Vargas mostró la versatilidad de su repertorio y anotó de casi todas las formas posibles: con un tiro colocado, en un mano a mano con el portero, de rechace y en una estirada imposible.
Vargas fue el goleador de la Copa América 2015 con cuatro dianas y fue decisivo en el título logrado por los anfitriones del año pasado. En esta edición ahora la encabeza.
Estas actuaciones en la selección también suponen un premio para un jugador que está teniendo poco espacio en el Hoffenheim alemán y que, desde que salió de Chile, no ha gozado de continuidad en ningún equipo y ha pasado cedido de club en club casi a cada año.
El Nápoles es el dueño de su ficha desde 2012, pero lo cedió sucesivamente al Gremio brasileño, el Valencia y el Queens Park Rangers inglés, antes de llegar a Alemania.
El delantero araucano busca ser el rey del goleo y revalidar la corona con Chile para tener un motivo más para festejar con su inspiración: su madre.