Han pasado 5 meses y 4 días sin que los líderes de La Unidad hagan declaraciones conjuntas y públicas. Desde la cita de Cuenca, en la gráfica, han mantenido reuniones reservadas. Y está en el aire la promesa de una cita próxima. “Paciencia”, han pedido lo

La Unidad se queda varada

El 30 de mayo último, los líderes de la alianza se reunieron en Samborondón para acordar la búsqueda de un binomio. La tarea sigue pendiente.

Humo negro. La Unidad se acerca al tiempo de las definiciones sin lograr consenso y camina cuesta arriba para cumplir las metas autoimpuestas. La promesa de conceder declaraciones públicas tres semanas después de su reunión de reactivación en Guayaquil encuentra hoy su plazo vencido. Y la búsqueda de un binomio por unanimidad ha llegado a un punto muerto de difícil retorno, según fuentes consultadas por Diario EXPRESO.

“Estamos parados. Total inmovilismo”. Esa es la definición que a criterio de César Rodríguez (Juntos Podemos) mejor describe el estado de las negociaciones entre su partido, Avanza, SUMA, Pachakutik y el socialcristianismo por un candidato a la presidencia.

A criterio del vocero de Podemos, la línea roja que detiene el flujo de las conversaciones es la indefinición. “Todavía hay posiciones dudosas de algunos actores: que no, que parece, que tal vez. Pero no hay un sí”, dice Rodríguez, quien ha participado desde el inicio en los contactos entre las tendencias.

Aunque sin nombres propios, el comentario de Rodríguez recoge un sentir generalizado en el bloque, que carga la responsabilidad del freno sobre la misma figura que convocó el acelerón inicial: Jaime Nebot.

El alcalde de Guayaquil, quien declinó de comentar para este artículo, ha sostenido en La Unidad y en su círculo íntimo el rotundo no a la candidatura que suelta dentro y fuera de micrófonos. Y aunque el director provincial de SUMA en Guayas, Héctor Yépez, considere que “ha sido muy claro en su mensaje y precisamente por eso estamos buscando opciones” (un proceso que a su juicio “tiene un 90 % de probabilidades” de terminar en consenso), la mayoría de los consultados guarda una visión opuesta.

En Avanza, donde las bases presionan a la dirigencia para la búsqueda de un candidato propio, creen que “lo principal es aclarar si Nebot va o no va”, en palabras de John Argudo, vocero de la organización. Los más recientes integrantes de La Unidad reiteran su voluntad de fijar un acuerdo, pero se dicen preocupados por la falta de concreciones y el exceso de incertidumbres en una negociación que recayó en vano sobre las máximas autoridades partidistas con la esperanza de imprimir velocidad.

Pero las complicaciones no giran solo sobre las candidaturas. El prefecto de Azuay, Paúl Carrasco, manifestó a este Diario sus reservas de lograr un acuerdo electoral para el próximo período de gobierno, por considerar que la diversidad de “opciones y opiniones” (antes considerada como su principal ventaja) se ha convertido en un escollo en el camino.

El líder izquierdista, que no descarta un acuerdo pero lo anuncia como “muy complicado”, acusa a las “posiciones ideológicas” de haberlos conducido hasta un callejón sin salida.

Por ello se opone a la posibilidad de que un personaje externo reciba el apoyo de la formación, una opción sobre la mesa, que adelantó esta publicación en ediciones pasadas.

Cinco meses después de su último anuncio formal y a solo cuatro de la inscripción de candidaturas, La Unidad no encuentra los nombres que la lleven hacia la papeleta. Y aunque el socialcristianismo promete anuncios para la próxima semana, a estas alturas es la única fuerza del bloque que mantiene plena confianza en conseguir humo blanco, una opción que nadie da por muerta, pero que todos ven agonizar.