La ultima batalla POR LA GLORIA

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La ultima batalla POR LA GLORIA

Delfín y Emelec son los equipos que a lo largo del año han hecho campañas propias de dos finalistas, que en diferentes circunstancias llegan a este duelo, pero con las mismas ganas de dar la vuelta olímpica en un estadio Jocay que tendrá un marco histó

Delfín y Emelec son los equipos que a lo largo del año han hecho campañas propias de dos finalistas.

Hoy habrá un nuevo monarca del fútbol nacional y no podía tener mejores postulantes. Delfín y Emelec son los equipos que a lo largo del año han hecho campañas propias de dos finalistas, que en diferentes circunstancias llegan a este duelo, pero con las mismas ganas de dar la vuelta olímpica en un estadio Jocay que tendrá un marco histórico.

Para campeonar, los cetáceos necesitan ganar por dos goles de diferencia con cualquier marcador en el que los millonarios no marquen tres o más goles. Sumado a esto último, el Bombillo puede hasta perder por la mínima diferencia para celebrar su título 14, mientras los manabitas van por conseguir su primer cetro.

Ambos equipos van con lo mejor de su plantilla y elementos referentes por cada línea, que han sustentado esta campaña y que hoy darán el último esfuerzo por la gloria final.

El Delfín tiene en el meta Pedro Ortiz la seguridad para soñar el título. En la defensa cuenta con un líder como Francisco Silva, de quien se dice más de una oferta de otros equipos, pero que hoy está concentrado en ganar el título. La dosis de garra está con Luis Luna, el volante que dio vida al cuadro de Manta con sus dos goles de descuento en el estadio Banco del Pacífico-Capwell. Para desequilibrar en delantera está Roberto ‘Tuca’ Ordóñez, el símbolo de este luchador equipo.

Esteban Dreer en el arco de Emelec impondrá su calidad y arengas, mientras que el zaguero central Jorge Guagua su experiencia y sorpresa en la red rival. La doble función de marca y creación recae en Fernando Gaibor, sumado a su efectivo remate de media distancia. Bryan Angulo es el hombre gol millonario, cuya importancia en los últimos partidos ha generado que sea clave.

Todo está listo para que cetáceos o eléctricos alcancen la gloria en un compromiso de poder a poder.

El Jocay, estadio propicio para los millonarios

Desde los goles de Lupo Quiñónez, en la final de 1979, hasta el tanto de tiro libre de Iván Hurtado (1993), el estadio Jocay de Manta ha sido escenario propicio para la gloria azul. Fue en esos dos años en los que Emelec sumó dos de sus títulos nacionales.

Hoy, los dirigidos por Alfredo Arias disputarán su tercera final en este puerto pesquero (no se cuenta el juego de ida en 2013 ante Liga de Quito en el Reales Tamarindos de Portoviejo), frente un tercer rival de esta ciudad. La primera vez superó al Manta y la segunda al Green Cross. Delfín es el último obstáculo que los separa de la estrella 14.

El 9 de enero de 1980 (torneo de 1979) Quiñónez, mejor conocido como el Tanque de Muisne, marcaba los dos tantos con los que el Bombillo derrotó al Manta, dándole la corona a los azules y poniendo fin a una larga espera de siete años, sin saber lo que era una vuelta olímpica.

En ese equipo, dirigido por Eduardo ‘El Ñato’ García, destacaron jugadores de la talla de Miguel Ángel Onzari, Juan Manuel Sanz, Juan Carlos Gómez, Nelson Matilde Miranda ‘Nelsinho’, Ricardo Armendáriz, Carlos Torres Garcés, Marcelo Rodríguez, Jesús Montaño, Miguel Cedeño, Jorge Valdez y el siempre recordado Carlos Horacio Miori.

Trece años después, el 12 de diciembre de 1993, del botín derecho del Bam Bam Hurtado salió el remate que terminó en el fondo del arco del Green Cross, desatando el manicomio azul en el estadio Jocay.

El joven equipo dirigido por Salvador Capitano cimentó así el recordado bicampeonato en el que brillaron: Dannes Coronel, Máximo Tenorio, Luis Capurro, Marcelo Morales, Kléber Fajardo, Enrique Verduga, Ángel Fernández, Jesús Cárdenas y Luis Roberto Oste.

Esta tarde, una nueva generación dirigida por el uruguayo Alfredo Arias espera darle otra alegría a la parcialidad eléctrica. La victoria, el empate e incluso cayendo por la mínima diferencia, servirá para alcanzar la meta. Caer 4-2, obligará a Emelec a definir por penaltis, una instancia a la que no espera llegar para ratificar el idilio que Manta tiene con el equipo de la camiseta color cielo.