Tulipomania

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Tulipomania

De ciertos experimentos del comportamiento humano que ha llevado adelante Dan Ariely, el prestigioso profesor de Economía Conductual de la Universidad de Duke, ha concluido que a los actores económicos les afecta mucho más la sensación de pérdida que la satisfacción de ganancia. Este tema lo traigo a colación a partir de la explosiva subida de precio del Bitcoin, la moneda virtual que ha causado furor la semana pasada y que seguirá dando que hablar en el futuro. Para enero de este año el precio se situaba en torno a $1.000; el viernes pasado estuvo en $15.600, siendo la subida geométrica en el último mes. Este fenómeno me trae a la memoria el evento del siglo XVII en Holanda, cuando las personas invertían apasionadamente en bulbos de tulipanes, haciendo que crezcan a precios desorbitantes, hasta que en un momento la percepción colectiva respecto de la incoherencia del precio al que se transaban con el valor intrínseco terminó enviándolos al piso, arruinando a muchos, y desde luego en el camino enriqueciendo a algunos. Este fenómeno se llama Tulipomanía. No tengo elementos para determinar si el precio debe ser $1.000 o $50.000, pero de lo que sí estoy seguro es que un producto que sube tanto en tan poco tiempo no se mueve en un mercado eficiente. Se cree que apenas mil inversionistas manejan el 40 % de la propiedad, no existe un órgano de control de transacciones y protección al inversionista, no existe un esquema de difusión de información pública, y lo más interesante, pronto entrarán a funcionar derivados sobre el producto (futuros, opciones, etc.), con lo cual la volatilidad será mayor, al menos de entrada. Si el volumen de mercado total fuera pequeño, este no sería sino un asunto entretenido para la academia y los audaces, pero el tamaño de “capitalización” es tan grande, que pronto los reguladores empezarán a preocuparse por las incidencias que podría traer un mercado descontrolado, ya mayor que Walmart, Intel o Coca Cola.

Para los que no se han subido al tren, no se preocupen, cada día parte uno; sin embargo escojan bien, algunos van cargados de tulipanes.