Activistas. La reacción de las organizaciones de migrantes fue inmediata.

Trump proclama su nuevo veto migratorio

El decreto de prohibición de viajeros entrará en vigor el 16 de marzo. Evitará un nuevo bloqueo judicial. Irak salió de la lista

Nada detiene a Donald Trump. Ni los tribunales ni las protestas ni el clamor internacional. El presidente de EE. UU. volvió a la carga y ha ordenado impedir durante 90 días la concesión de visados a ciudadanos de seis países de mayoría musulmana (Irán, Libia, Somalia, Siria, Sudán y Yemen).

El nuevo veto, que entrará en vigor el 16 de marzo, elimina de la lista a Irak y trata de evitar un nuevo bloqueo judicial aligerando la carga restrictiva del primero. Pero su núcleo duro sigue activo: suspende 120 días el programa de refugiados y frena el paso a viajeros de países musulmanes alegando una indiscriminada amenaza a la seguridad nacional.

Más que un paso atrás es un desafío. Ahora insiste con una versión diseñada para superar los escollos procesales, pero asentada en la identificación de determinados países islámicos con el terrorismo.

La Casa Blanca asegura que el decreto solo pretende reducir el peligro terrorista y que ni siquiera el primer veto fue islamófobo. Los jueces federales lo dudan y en febrero apreciaron indicios suficientes para bloquearlo cautelarmente.

La antigua orden impedía la entrada durante 90 días de prácticamente todos los visitantes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen. También congelaba cuatro meses la admisión de refugiados e indefinidamente en el caso de los sirios. La magnitud de esta prohibición desató una multitudinaria protesta.

Aunque en un primer momento la Casa Blanca manejó la idea de retirar la primera prohibición, la estrategia final ha sido defender la antigua en los tribunales y poner sobre la mesa una destinada a superar el escrutinio judicial. Con este fin, levanta la restricción indefinida a los refugiados sirios, evita dar protección a ninguna minoría religiosa y permite la entrada a quienes ya dispongan de visado (desde antes del 27 de enero), permiso de residencia o doble nacionalidad.

Pero la poda no resta contenido sulfuroso a la orden. No solo suspende 120 días el programa de refugiados (46 % musulmanes) y lo recorta drásticamente (de 110.000 a 50.000), sino que por difusos motivos de seguridad niega la entrada a todos los ciudadanos de esos seis países que carezcan en estos momentos de visado.

Irak, el país quedó fuera del bloqueo automático, a través de un comunicado del portavoz de Exteriores, Ahmed Yamal, expresó que consideran la decisión como “un paso importante” para caminar en “la dirección correcta” con el fin de seguir apoyando “la coalición estratégica entre Bagdad y Washington” en varios campos y, sobre todo, en “la lucha contra el terrorismo”.

En tanto, la influyente organización Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) apuntó que Trump “admitió que su bloqueo a los musulmanes era indefendible, pero lo reemplazó con una versión más suavizada que contiene los mismos errores”.

Por su parte, Marielena Hincapié, directora del Centro Nacional de Derecho para Migración, señaló que “nuestro mensaje al gobierno de Trump es este: Nos veremos en la corte”.