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Trump y la politica de EE. UU.

La victoria del magnate norteamericano Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos plantea algunas interrogantes ideológicas, políticas y culturales para reflexionar. No solo porque un outside, irrumpe en la política de ese país, “lo interpreta”, capta “simpatía” y adherencia electoral, sino por otras razones.

En su ascenso y victoria hay aspectos sobre los cuales es preciso pensar. Especialmente al interior del partido republicano. En su seno en los últimos años han surgido posiciones que políticos y analistas las llaman: “de derecha y reaccionarias”. En lo interno de esta organización política ya aparecieron antes “los halcones” (partidarios del armamentismo y continuidad de la guerra fría y las llamadas de baja intensidad).

En la última década también aparecieron sectores ultra conservadores como “el Partido del Té” (Tea Party Movement). Además, en su interior surgieron figuras como la exgobernadora y exalcaldesa Sarah Palin, que fue binomio presidencial de antes. Su grupo defendió posiciones contra el aborto, el matrimonio homosexual, los inmigrantes, los impuestos a los ricos y para disminuir la inversión social en salud y educación.

De modo que algunas de las ideas del magnate Trump son parte de la plataforma de este grupo ultraconservador. A esto, el millonario agregó: descontentos referidos a la necesidad de un neoproteccionismo para la industria de Estados Unidos, la defensa de los puestos de trabajo y la atención de los sectores del área rural, un ultra nacionalismo, etc.

Todo esto configura una suerte de cuestionamiento a las posiciones, decisiones y acciones liberales que se han venido gestando al interior de la política y la democracia de EE. UU. Por tanto es preciso y necesario preguntarnos si el ascenso y el escenario de las llamadas “posiciones y políticas progresistas”, para la sociedad de Estados Unidos, tocaron fondo, se agotaron o deben ser revisadas.

Bajo cualquier consideración que se tenga es preciso reflexionar que en tal pronunciamiento electoral posiblemente se esté expresando un rechazo a la política tradicional y a las posturas liberales. Pero también el ascenso de visiones, posiciones y accionar de una ciudadanía neoconservadora que cuestiona la democracia liberal y que estaría planteando la necesidad de la “renovación” de la política y la democracia en EE. UU.