Trump, Iran y el Oriente Medio
Desgraciadamente, no han sido muchos los acuerdos sobre desafíos globales que se han alcanzado en los últimos tiempos. Además del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) sobre proliferación nuclear con Teherán, el acuerdo de París sobre Cambio Climático aparece como otro de gran importancia. Y poco más. Han sido tiempos donde la competición entre las grandes potencias ha predominado, tristemente, sobre la cooperación. Sin embargo, estas dos excepciones proporcionan la esperanza de que aún es posible dominar los riesgos globales con procedimientos de cooperación multilateral. Pero la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, a tenor de sus declaraciones contrarias a los acuerdos ponen de manifiesto su fragilidad. El que EE. UU. retirara su firma o dejara de cumplir cualquiera de ellos sería un duro golpe para el sistema de gobernanza global, que debiera servir para resolver los problemas globales mediante acuerdos multilaterales. El primer aniversario del acuerdo con Irán y los EU3+3 coincide con la toma de posesión de Trump. ¿Tras un año de acuerdo, ha cumplido Irán sus compromisos? La repuesta parece positiva. La AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica) afirma que ha podido inspeccionar todos los lugares solicitados -incluso aquellos que antes del acuerdo tuvieron vetados-, y ha podido acceder a los sistemas electrónicos iraníes y a su cadena de enriquecimiento. La agencia insiste en que nunca ha habido un país más monitorizado. Muchos esperábamos que tras la firma del acuerdo las relaciones entre Irán y EE. UU. mejorarían de forma sensible, pero no ha sido así; tampoco las relaciones de Irán con sus vecinos. La oportunidad que presentaba el acuerdo para intentar estabilizar la región ha sido desaprovechada. Las guerras en Siria y Yemen continúan; un acercamiento entre Arabia Saudita e Irán no parece estar cerca; y la presencia de Rusia en la región es cada vez más patente. Pero la responsabilidad de esta situación no es del PAIC. Las partes lo negociaron más bien como un acotado acuerdo de “control de armamentos” ya que ir más lejos parecía hacer la tarea casi imposible. Ante la actual incertidumbre, los europeos que coordinaron su negociación deben asumir la responsabilidad de que se mantenga y proponer una iniciativa para avanzar seriamente hacia la estabilidad en la región. El tiempo apremia. La reunión convocada en Kazajstán para buscar la paz en Siria debe ampliarse y ser un primer paso para encontrar bases de confianza regional. Todos nos beneficiaríamos si pusiéramos nuestras energías en ello más que en atacar el acuerdo con Irán. Imaginar la región con los problemas que tiene actualmente pero sin el PAIC produce escalofríos. Arabia Saudita quisiera ver terminada la guerra con Yemen. Irán entra en campaña electoral para elegir presidente recordando la muerte de Rafsanjani. Turquía aspira a una paz en Siria que le libere de los riesgos kurdos. Rusia necesita sacar las tropas de Siria que sangran a su economía. Y la UE aspira a resolver el problema de los refugiados en un clima de estabilidad regional. Trump debiera pensar seriamente dónde están sus intereses y los de la región: contribuir a la estabilidad regional o que la región se convierta en una pesadilla aún mayor.
Project Syndicate