Iglesia Santo Domingo. Desde el púlpito se evangelizaba en los tiempos en que no existían los micrófonos.

Tres dias para compatibilizar la devocion con el turismo

Los católicos guayaquileños, nacionales y extranjeros tendrán, a partir de hoy, una nueva opción de vivir su fe. Se trata del programa Pasos y huellas, una ruta basada en el turismo religioso en el que se visitarán siete iglesias con el que podrán conocer el valor histórico y reconocer el arte que hay en los templos.

La ruta es un tramo de más o menos veinte cuadras que incluye sitios turísticos de la urbe porteña y que busca resaltar el patrimonio religioso con el que cuenta la ciudad.

Lender Torres, licenciada en Turismo y Hotelería, será la encargada de guiar el recorrido con sus conocimientos e investigaciones realizadas alrededor del tema religioso, cultura y patrimonio. Hablará por ejemplo de la iglesia Santo Domingo de Guzmán -de la orden de los padres dominicos- erigida en 1548 a un costado del cerro Santa Ana.

En ese templo se encuentra la evidencia de cómo era la evangelización de antaño, la cual se hacía desde un púlpito. Desde allí el sacerdote se dirigía a los feligreses, en esos tiempos en que no existían micrófonos, indicó el padre José Carlos Tuárez, “y se ayudaba con la concha acústica que existe para que su voz pueda ser oída en toda la iglesia”, expresó desde esa tribuna elaborada en mármol.

Esta es, tal vez, la única iglesia en la ciudad que conserva un púlpito, dijo el padre César Piechestein, vocero de la Arquidiócesis de Guayaquil y párroco de San Alejo, otro de los templos incorporado en el recorrido de la fe; que incluye la visita a la basílica menor de La Merced en cuyo interior el turista podrá apreciar ‘la alegoría de la Eucaristía’, una obra escultórica del italiano Enrico Pacciani.

La iglesia Nuestra Señora de los Ángeles de la orden franciscana, ubicada en 9 de Octubre y Pedro Carbo, se constituye en un conjunto arquitectónico que contiene convento, capilla e iglesia, donde además funciona la radio San Francisco.

En la catedral San Pedro Apóstol, con capacidad para recibir a 5.000 feligreses, se rescata el valor arquitectónico en cada detalle, desde el altar mayor hasta los altares menores de diferentes santos: como San Josemaría Escrivá de Balaguer, la virgen de Guadalupe, Narcisa de Jesús.