El trencito aplano a Emelec

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El trencito aplano a Emelec

12 anotaciones ha concretado Emelec en lo que va de esta segunda etapa, pero ha recibido 11 goles en contra.

Impotencia. Marcos Mondaini es uno de los referentes que tiene Emelec, sin embargo no puede ocultar la desazón que lo embarga luego de perder por 3-1 ante Universidad Católica en Quito. Los eléctricos no encuentran su nivel.

La claridad sigue ausente y las virtudes de Emelec, cada fecha, son menores. Los eléctricos siguen dejando resultados negativos a domicilio, y ayer Universidad Católica goleó a los azules en el Atahualpa. Es inevitable formularse la pregunta: ¿era óptimo jugar este partido? Emelec tuvo ocho bajas y, al igual que el primer equipo, el que ayer alineó Alfredo Arias en Quito fue desastroso.

Emelec volvió a mostrar más de lo de siempre: impotencia futbolística en su máximo esplendor. Sin ideas a la hora de producir juego en área contraria, malas decisiones individuales, cero desequilibrio por las bandas y, una vez más, su mejor aliado fue la pelota parada, pues el descuento llegó desde los doce pasos (un penal que sí fue).

Es ineludible contar la importancia de los ausentes: Fernando Gaibor, Esteban Dreer, Pedro Quiñónez, Ayrton Preciado, Christian Ramos, Óscar Bagüí, Fernando Luna y Holger Matamoros. Si con ellos en cancha Emelec no logra ser una máquina de fútbol, sin estos la historia fue peor.

Los 90 minutos no fueron de total agrado para el fanático futbolero. Pocas emociones y escasas opciones de gol. La varita del partido la cargó Matías Defederico, quien con dos asistencias microscópicas sirvió en bandeja de plata dos de los tres tantos que facturaron los camaratas.

De lo que va de esta segunda etapa, el Trencito celeste solamente suma dos victorias: le ganó a Barcelona en el Monumental y ayer derrotó a Emelec. No es el equipo vistoso que engendró Jorge Célico (ahora DT de las formativas de Ecuador), pero ayer en el Atahualpa fue letal.

No fue un enfrentamiento en el que los porteros se vistieron de grandes salvadores. Sí tuvo mayor acción el argentino Hernán Galíndez, cuyas manos, cuando lo amenazaron, aparecieron en el lugar justo para evitar la celebración azul.

Emelec tuvo un futbolista más antes de llegar a la primera media hora de juego, pero esa ventaja numérica nunca fue aprovechada.

Ni el ingreso de Marcos Mondaini (a quien se le ha hecho costumbre simular faltas), Robert Burbano o Segundo Portocarrero cambió el matiz de los azules, que no pasaron del penal y dos jugadas peligrosas dentro del área que controló Galíndez.

En el complemento el nivel de juego decreció aún más, y el síntoma del visitante era el mismo: no encontraba un camino claro al área y quedaba expuesto. La expulsión de Jordan Jaime da fe de aquello.

Emelec pudo decidir no jugar ayer por sus convocados, sin embargo el director técnico charrúa optó por hacerlo. Hay decisiones de Arias que siguen pesándole a Emelec. Los cambios inexplicables, un once lleno de variables, y un auto deportivo que anda en carreteras como un clásico. Los millonarios se siguen alejando de la cima.