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La tragedia griega
A propósito de la cordial visita de Yanis Varoufakis, exministro de finanzas griego durante la crisis económica que condujo al tercer rescate económico del país, recordemos que por entonces era primer ministro Alexis Tsipras, y unos días antes de la dimisión de Varoufakis (6 de julio de 2015), el gobierno declaró un feriado bancario (29 de junio de 2015). Es irónico, por decir lo menos, que luego de tantas maldiciones que se han enviado a los supuestos responsables del feriado bancario ecuatoriano, se converse amenamente con quienes participaron en el feriado bancario griego.
En cualquier caso, imaginen un país que tiene debilidades económicas estructurales, que ve desplomar sus ingresos fiscales sin recurrir a medidas de ajuste, que acude al endeudamiento externo para cubrir el excesivo gasto, que desincentiva el comercio exterior, que de pronto empieza a esconder cifras económicas, que luego llega a falsear cifras de deuda y gasto público, y que finalmente sus líderes políticos terminan convenciendo a sus ciudadanos que los malos son los acreedores, quienes tienen que seguirles pagando la fiesta (consulta del 5 de julio de 2015). Por si acaso, me refiero a Grecia. Varoufakis fue un acérrimo opositor a lograr un acuerdo con la Comisión Europea, Banco Central Europeo y el FMI. Al final del día, viendo que el mundo se derrumbaba, Tsipras decide aceptar los términos propuestos por los europeos y acreedores, y Varoufakis se fue. Cuando los líderes quieren patear las crisis para adelante, los costos terminan siendo peores. Grecia debió hacer duros recortes fiscales, disminuir su gasto, impulsar la flexibilidad laboral; entre otras medidas para recibir el rescate económico. Hoy el país va saliendo adelante (Grecia).
Dicho lo anterior, Varoufakis nos recomienda pagar con dinero electrónico (El Comercio 27 de abril), como medida contracíclica. Quizá lo que él no sepa, es que si las cosas salen mal, acá no hay un Banco Central Europeo que nos rescate, y se morirían antes de pedirle ayuda al FMI. En otras palabras Yanis, no hay tutía que nos libre de la Tragedia Griega.