La tensión entre policías y manifestantes sube en el noveno día de paralización

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La tensión entre policías y manifestantes sube en el noveno día de paralización

Los propios manifestantes, los residentes en el sur de Quito, se han ideado mecanismos de obtener dinero antes de ir a lanzar piedras

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Enfrentamientos. Manifestantes lanzan voladores a los policías que responden con gas lacrimógeno.Gustavo Guamán

La situación se tensó en los exteriores de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) de Quito en este noveno día de paralización indígena iniciada por la Conaie y otras organizaciones. Los manifestantes pugnan por ocupar el Ágora y los espacios del organismo que, en 2019, fue sede de un secuestro de policías y periodistas que se transmitió en vivo por redes sociales y cuyos responsables nunca fueron judicializados y la Policía por impedirlo. 

Los enfrentamientos este martes 21 de junio de 2022 se han concentrado en la avenida 12 de Octubre, sitio en el que se ubican las universidades Católica y Salesiana. Ésta última, la tarde y noche del lunes abrió sus puertas y dio acogida a los manifestantes que llegaron desde distintos puntos. El sector se cubrió de gas lacrimógeno desde temprano. La policía tuvo que reaccionar ante la presencia de manifestantes que portaban revólveres, explosivos, tacos de dinamita y otros artefactos caseros para ser empleados en las manifestaciones.

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Según el comandante de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), William Calle, por sus repliegues y acercamientos a las fuerzas del orden, se trata de personas que han tenido algún tipo de entrenamiento. "Esto ya no es una protesta social, es terrorismo, tienen armas y explosivos", dijo. Ya muchos vehículos han sido retenidos con material para generar violencia, añadió. Además, pidió que se manifiesten en paz, que si quieren saltar, bailar o gritar, que lo hagan pero que no provoquen daños.

La situación seminormal que vivía Quito la tarde del lunes en la parte urbana se complicó la noche del mismo día. ¿La razón? Miles de manifestantes que acompañaron al presidente de la Conaie Leonidas Iza llegaron al centro norte de la capital a bordo de camiones, camionetas o vehículos de los dirigentes del paro.

Con ellos llegaron los bloqueos, los cierres de vías, las amenazas y el vandalismo. Miles de ciudadanos tuvieron que caminar durante la noche y algunos hasta la madrugada, según relataron en redes sociales por los cierres y obstáculos. Ocurrió en la Ruta que comunica al aeropuerto en donde hubo un incidente confuso que involucró a manifestantes y ciudadanos que querían llegar a sus casa y permanecieron hasta siete horas atrapados.

En los bloqueos, puñados de jóvenes, mujeres o adultos mayores, impedían el paso si es que antes los conductores no ofrecían 'ayuda para los hermanos'. Pedían entre dos y 20 dólares. A quien se negaba le dañaban el vehículo o las llantas. En la avenida Rumiñahui, en la Simón Bolívar los bloqueos persistieron. Las quejas se multiplicaron en redes sociales. 

Entre los afectados estuvo el juez de la Corte Nacional de Justicia José Suing. En su cuenta Twitter escribió: "Llegamos a casa, a las once y media de la noche después de sortear una gran cantidad de obstáculos, de esperas pacientes, idas, regresos, cruces de parterres. Siguen humeantes llantas encendidas por doquier, montones de tierras, autos afectados". 

Además dijo que: "Cuatro “ciudadanos”, mestizos como uno, en cada lado de los redondeles solicitando “apoyo” al paro. En todo el recorrido inusual ningún agente del orden o algo parecido. Qué triste sensación de abandono!". Este martes 21 de junio parte de la vía que conduce del Valle de Los Chillos a Quito estuvo despejada. Hubo servicio de taxi y pocos buses. Todos pudieron llegar hasta el cruce entre la avenida Simón Bolívar y la Rumiñahui. 

Para llegar al sector de El Trébol, motorizados ofrecían su servicio con cascos a cambio de un dólar. En la avenida Velasco Ibarra hubo cierres y custodia militar. Los ciudadanos avanzaron caminando hasta el Playón de la Marín y la Marín. Ahí, camionetas de los propios manifestantes se ofrecían a llevar a los caminantes hasta el sector de la Río Coca. Esa idea se frustró porque en la avenida 10 de Agosto y Patria los indígenas cerraron los accesos a la Casa de la Cultura y amenazaron con vandalizar la camioneta de su compañero.