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Taxistas y usuarios, una relacion de desconfianza

En Guayaquil, los usuarios de taxis no se sienten totalmente seguros cuando abordan una unidad.

Condiciones. Los pasajeros y los choferes de taxis sienten recelo mutuo y tienen en cuenta varios factores antes de acceder a una carrera.

En Guayaquil, los usuarios de taxis no se sienten totalmente seguros cuando abordan una unidad. Hay razones. Angie Guim, estudiante de 21 años, por ejemplo, vivió momentos de tensión cuando la unidad en la que se movilizaba tomó un atajo inesperado.

“El conductor iba medio sospechoso, mirando para todos los lados y apurado”. Pensó en lanzarse del vehículo. Finalmente esa noche llegó a su destino; pero no así Ronald Mayer, que camino a su casa fue víctima de un secuestro extorsivo. Cogió una unidad en la avenida Víctor Emilio Estrada (Urdesa). “Me confié porque era amarillo y tenía todos los implementos”.

En un momento del viaje, el conductor le informó que se trataba de un ‘asalto’.

Dos sujetos más abordaron la unidad y lo despojaron de sus pertenencias -dinero, documentos de identidad y tarjetas de crédito-. Luego de dos horas de recorrer la ciudad con la cabeza abajo, en busca de un cajero automático, lo abandonaron en Bastión Popular. “Ahora solo uso taxis de compañías”.

Pero la desconfianza es de doble vía. Así como los pasajeros sospechan del conductor, la situación del otro lado no es diferente. Hasta hace tres años, Alister Briones pensaba dos veces antes de llevar un pasajero en su taxi o aceptar una carrera a un barrio muy alejado del punto de origen. La causa: en cinco ocasiones fue asaltado por el pasajero.

Aunque la situación mejoró desde que en el 2013 se implementó el plan Transporte Seguro, aún tiene la costumbre de analizar a su cliente.

“Si veía a alguien mal encarado o uno mal vestido no lo cogía”, confiesa Briones, taxista formal hace 31 años.

Señala que los beneficios de seguridad que tienen los vehículos registrados le permiten andar por las calles con más tranquilidad, pero aún hay lugares que le generan temor. “Hay barrios que tienen una cantidad tremenda de delincuentes. Ahí casi uno no va. De noche peor”.

En el caso de los taxistas informales o ‘piratas’ el panorama es igual. Al no contar con kits de seguridad están más expuestos a la delincuencia.

“Yo no cojo a todo tipo de gente. El tiempo que tengo trabajando me da la experiencia de reconocer en el modo de pararse o de hablar al pasajero”, dice Roberto (nombre protegido), quien circula de manera informal hace dos años.

Según datos de la Fiscalía y de la Policía Nacional, el número de delitos ha decrecido en comparación con el 2015. El robo a personas se redujo en un 13,7 %, así como el robo a carros, que descendió en 13,8 %. Pero a pesar de estas cifras, el recelo persiste. Y es mutuo.

Pedro Intriago, de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada Transnacional e Internacional (Fedoti), dice que este temor es general y se da porque la delincuencia continúa ejerciendo un poder en la sociedad y que para varios tipos de delitos se necesita un vehículo, por lo que los taxis son una opción recurrente. “Hay dueños de unidades que se prestan para atentar contra la seguridad de la ciudadanía”.

La psicóloga Adela Subía, docente de la Universidad Católica, señala que la desconfianza mutua persiste por la constante exposición a estas situaciones o porque se leen en los medios de comunicación.

“Las personas tendemos a generalizar, en especial cuando las situaciones son muy angustiantes. Es la manera de protegernos”, dice.

Carlos Tutivén, docente de la Universidad Casa Grande, dice que con las nuevas formas de comunicación digital, los miedos circulan por las redes. “En ese sentido nosotros somos víctimas, productores y consumidores de eso”.

“No es que no sea realidad (la violencia), es que se ha vuelto la única realidad. Esto se debe a que no tenemos competencia para hacer circular otro tipo de experiencias urbanas”.

Los especialistas hablan de la necesidad de restablecer la confianza. No solo más control, sino más educación en temas ciudadanos.

¿QUÉ VEN EN EL OTRO?

- Los taxistas

Del pasajero:

- El modo de pararse, caminar o hablar.

- El modo de vestirse.

- Que no sean personas en estado etílico.

- Que no sean más de dos hombres (tarde en la noche).

De la carrera:

- Que no sean a sectores como: Flor de Bastión, Guasmo, Isla Trinitaria, Santiaguito Roldós, La Cristal, Las Malvinas.

- Los usuarios

- Los usuarios

Del conductor:

- Que sea joven o de mediana edad.

- Apariencia agradable.

- Que no utilice el celular.

Del vehículo:

- Que sea amarillo

- En buenas condiciones.

- Que tenga cámaras, botón de pánico, cartel de información, letrero “Transporte seguro” y placas.

- Que sirvan los seguros.

- Que tenga un rosario o algún elemento parecido.