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Un tapiz de desechos
Para algunos de los asiduos a los casi 21.000 metros cuadrados del Parque Puerto Lisa (suroeste de la ciudad), desde hace más de dos meses nadie recoge la basura.

Para algunos de los asiduos a los casi 21.000 metros cuadrados del Parque Puerto Lisa (suroeste de la ciudad), desde hace más de dos meses nadie recoge la basura. Los guardias privados que lo cuidan prefieren hablar de que esto sucede hace cinco semanas, cuando terminó el contrato de la empresa que se encargaba de estas labores.
El asunto es que cada mañana que Jennifer Loor Pazmiño, una terapeuta físico y estudiante de Nutrición en la Universidad de Guayaquil, llega a trotar en la pista del parque encuentra que los mismos restos de fundas plásticas, vasos desechables, papeles sueltos, tarrinas, entre tantos otros tipos de desechos, siguen en el mismo lugar donde los vio un día antes... hace una semana... el pasado mes...
Aparecen amontonados hacia los costados de la franja de carrera, cerca de las bancas metálicas, a los lados de las canchas, junto a los juegos mecánicos infantiles.
Puerto Lisa es una de las importantes áreas recreativas del sector. Las más cercanas -el Forestal y el recién inaugurado complejo Pío López Lara, en las calles Cuenca y Los Ríos- están a casi dos kilómetros de ahí.
Se calcula que cada día unas 800 personas llegan desde distintos sectores aledaños. Han formado pequeñas comunidades de vecinos que entran y salen durante todo el día.
Es por eso que desde las seis de la mañana -cuando abre- hasta las 23:00 -en que cierra- el ingreso de personas es permanente. Muchos llegan a correr, otros a jugar en las ocho canchas de índor, voleibol y baloncesto con las que cuenta.
Esa concentración permanente es la que provoca la acumulación de desechos.
“Es cierto que ya nadie recoge la basura dentro del parque, pero hay que reconocer que hay muchos que la arrojan por todos lados. Es una cuestión de cultura también”, dice Gisella Cruz Morales, una instructora de aeróbicos que cada mañana reúne a 26 vecinos. “Nosotros tenemos que limpiar el área en la que trabajamos”.
En las últimas semanas, algunos de los vecinos que llegan al parque organizan de manera esporádica mingas de limpieza. Prueba del empeño comunitario son las bolsas llenas que permanecen en el parque desde hace varios días.
“Ni siquiera Puerto Limpio se acerca a recoger los desechos acumulados en fundas”, dice José Ortega Lindao, un profesor jubilado que cada mañana llega a caminar al lugar.
Pero a Puerto Limpio no le corresponden esas tareas. “Contractualmente el consorcio no tiene competencia en proceder con la limpieza o mantenimiento de los parques. Le corresponde a la Dirección de Áreas Verdes del Municipio”, aclara Karla Aguas, vocera de Puerto Limpio.
Contratación en trámite
Abel Pesantes, director municipal de Áreas Verdes, asegura que periódicamente cuadrillas de su departamento ejecutan actividades de limpieza en el parque Puerto Lisa, precisamente en esta semana le corresponde trabajar ahí. Hasta ayer ejecutaban mantenimiento en el parque Stella Maris, en el Guasmo Sur. “Es cierto que se terminó el contrato con la empresa ubicada en Puerto Lisa, pero ya está en marcha el proceso en el sistema de contrataciones públicas. Ya no depende de nosotros”.