Talan un pijio por la seguridad de un barrio

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Talan un pijio por la seguridad de un barrio

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

Los restos del árbol yacían en la zona baja de una pendiente de 10 metros. Una parte mantenía su forma, el resto estaba fragmentado.

El martes, entre las 10:00 y las 11:00, un grupo de técnicos de la dirección de Áreas Verdes del Municipio local arribó hasta la cooperativa Camino Real, en Monte Sinaí, sector norte de la ciudad, y lo taló.

“Ese es un árbol de pijío que podría tener unos 100 años de antigüedad”, dijo la mañana de ayer el biólogo Xavier Cornejo, un máster en manejo de recursos naturales. “Esa es una especie donde anida el papagayo de Guayaquil, símbolo de la ciudad. Esos árboles frecuentemente mueren parados”.

Ronald Cerezo, uno de los habitantes del sector, adujo que los vecinos tenían temor de que esta planta de casi 15 metros de alto les cayera encima.

Precisamente, la madrugada del domingo, un ceibo gigante cayó sobre una casa, a menos de 100 metros de ahí y provocó la muerte de dos personas.

La tala y poda de árboles, especialmente los considerados especies nativas, gestados por la dirección de Áreas Verdes, provocó a fines del año pasado una reacción de los colectivos vinculados con el ambiente.

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, defendió en su momento el proceso de poda.

La dirección a cargo de estas tareas ejecutó la poda en 905 árboles en el lapso de seis meses del año pasado.

La mañana de ayer, en la página de una de las redes sociales, el colectivo Ciudad Viva, que vincula a activistas de veinte oenegés locales, emitió un comunicado.

Ahí aduce que “tras los acontecimientos producidos por las primeras lluvias (...) se ha informado (...) sobre los árboles que se han caído en varios sectores de la ciudad”.

Indica que se dan a conocer los efectos, producto de las lluvias, pero no el problema de raíz.

Menciona que en el caso de los árboles en áreas urbanas, estos generan problema por “la poda extrema, antitécnica y antiestética o la falta de poda para control de la esbeltez”.

Acerca de la caída del ceibo en Camino Real, esto se “debió a que este árbol u otros del sector están en condición de pudrición”, provocado por los asentamientos humanos.

Que la caída de las plantas son el resultado de la sumatoria de varios problemas y falencia en la planificación, “que se ha llegado a considerar a los árboles como parte del mobiliario de la ciudad y no como elementos vivos”.

En la carta el colectivo pide a la dirección de Áreas Verdes, un minucioso análisis periódico del desarrollo arbóreo, poda certificada y cuidado de la fauna existente.