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El sutil trabajo conjunto de la politica y el arte con su positiva influencia
Existe una ignorada, camuflada, ambigua pero profunda relación entre arte y política. Muchas veces las vemos como entidades contrarias, que difieren en diversos aspectos. Cuando hablamos de arte nos referimos a la ciencia en la cual el ser humano, a partir de recursos lingüísticos, sonoros y visuales, crea una historia, refleja sus sentimientos o pensamientos, o pone sobre la mesa una parte de la realidad que él o ella observa y entiende. Cuando hablamos de política nos referimos a la ciencia en la cual el ser humano busca organizar, mediante recursos legales, coercitivos y administrativos, a la sociedad en todo su conjunto. Pensamos que arte y política trabajan y se desarrollan en escenario distintos y están compuestas de esencias que difieren entre sí; que son parte de mundos que no tienen absolutamente nada que ver el uno con el otro. Nos equivocamos. Existe fuerte conexión entre ambas. A pesar de que parezcan ofrecer experiencias y resultados distintos, trabajan juntas, y si lo hacen de forma correcta, pueden llegar a ejercer gran influencia sobre la vida humana y en sociedad, para llegar a fines claros. Existen dos periodos en los que han trabajado de la mano. El siglo XIX, en que la literatura fue utilizada como instrumento de política para producir en los ciudadanos un sentimiento de amor y pasión hacia la patria. Y el siglo XX, en que el cine pasó a ser herramienta de poder de la política para no dejar que el nacionalismo creado en el siglo anterior decayese.
Valeria León