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Supervolcan: Una amenaza del tamano ‘meteorito’

Son varios. Hasta Ecuador tiene uno. Llevan millones de años dormidos, pero podrían despertar.

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Giannella Espinoza / Agencias

Si una masa terrestre de repente se cubre con 10 centímetros de ceniza volcánica: los árboles perderían sus hojas. Los animales consumirían tóxicos, el planeta se calentaría y se esperarían sequías prolongadas... Sin agua, electricidad y con una interrupción total en el transporte terrestre, habría una crisis inmediata.

La liberación a gran escala de dióxido de azufre además podría afectar la seguridad alimentaria mundial y, el calentamiento de los océanos reduciría a su vez su capacidad para retener oxígeno, por lo tanto, las especies marianas morirían.

Este panorama apocalíptico podría hacerse realidad si un supervolcán despertara. Es decir aquellos volcanes que han expulsado más de 1.000 kilómetros cúbicos de materiales y, han alcanzado hasta el nivel 8 en el Índice de Explosividad Volcánica (VEI).

Entre estos está el Chalupas, una megacaldera que se descubrió en 1980, en Ecuador, y que hace 200.000 años enterró el valle interandino con su erupción. De este supervolcán se desconoce la fecha de su última actividad, por lo que es difícil calcular cuándo podría despertar. Por ahora permanece totalmente dormido y pasivo.

Sin embargo, está Yellowstone, en EE.UU., la caldera volcánica activa más monitoreada del mundo: llena de instrumentos, desde sismómetros hasta sensores GPS. Es tal el peligro que representa que es vigilada desde los satélites y, la NASA ya trabaja un plan para detenerlo.

De esta bestia dormida se sabe que entra en erupción aproximadamente cada 600.000 años, justo el tiempo que lleva sin entrar en erupción. Es decir: es cuestión de tiempo que despierte.

Yellowstone ha tenido tres supererupciones en los últimos 2,1 millones de años. Si ocurriera otra ahora, algunos científicos creen que tendría consecuencias devastadoras.

Los científicos de la NASA saben que, más allá de los programas de evacuación necesarios, la erupción de un supervolcán representa una amenaza “hasta superior” que la posibilidad de un meteorito. Por eso, planean perforar hasta 10 kilómetros por debajo del supervolcán para generar un agujero gigantesco que permita bombear agua en su interior y, de ese modo, funcionar como un sistema de refrigeración. De acuerdo con los cálculos, bajar un 35 % el calor del supervolcán lo mantendría bajo control.

Este plan, con suerte podría aplicarse a otro similar además del de Yellowstone. En fin, una amenaza natural más por la cual preocuparse.

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