Sumision

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Sumision

Hablamos y hablamos de libertad. A veces nos sentimos más libres, a veces supeditamos nuestra voluntad a terceros, incluso a sabiendas. A veces somos simplemente impotentes frente a situaciones de la vida, aunque quizá entonces no nos hacemos preguntas sobre la libertad. ¿Qué es ser libre?

Vivir en sociedad implica forzosamente restricciones a la libertad individual. Pocas o muchas, pero restricciones al fin. Cantidades de mordazas y cortapisas caracterizaban al antiguo régimen, menos son las que persisten hoy.

Hay índices que buscan discriminar entre sociedades más y menos libres.

Los que tenemos la suerte de vivir en sociedades relativamente libres, terminamos ignorando cuánto nuestro accionar es restringido por normas. Normas implícitas y normas explícitas, que van desde aquellas que regulan nuestro comportamiento en la mesa hasta las que disuaden conductas penadas.

Algunos psicólogos llaman sumisión libremente consentida a esta realidad de los pueblos civilizados: decidimos libremente someternos a normas de convivencia, tanto que ya ni siquiera notamos cuando nuestra sumisión se amplía o profundiza. No hace falta que nos coaccionen, deriva esto de un engranaje en el que nuestra cultura es piedra angular. No tenemos ni el tiempo ni la energía para preguntarnos cuáles de nuestras decisiones, en la vida privada o en la esfera pública, son condicionadas por nuestros interlocutores y sucesivas convenciones sociales.

De niños disfrutamos nuestra creciente libertad, al tiempo que vamos interiorizando, sin hacernos preguntas, las normas sociales que la limitan.

Cuando en la adolescencia contendemos el ‘statu quo’, atacamos el equilibrio en el que crecimos desde lo privado hacia el encuentro con nuestro rol en la sociedad.

Para los adultos, las decisiones en las que se juega nuestra libertad son las que mueven a las sociedades y que dan sentido al proceso civilizatorio.

En cada sufragio, en cada toma de partido en una cuestión social o política, deberíamos preguntarnos si nos vamos haciendo más libres realmente o simplemente, libremente sumisos.