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Solucion para los venezolanos
Una de las cuestiones más alarmantes y angustiosas de la crisis actual que viven los venezolanos es la falta de respuestas concretas a los problemas que están experimentando los ciudadanos de ese país por parte del Gobierno del presidente Maduro, que no sea acudir a la retórica de la conspiración, a la descalificación -incluso grosera- de los que señalan la gravedad de la situación y la necesidad de hacer cambios urgentes, y en general, a una actitud desafiante a los países y organizaciones que discrepan con su credo.
Oyendo sus declaraciones, pareciera ser que lo que se debate hoy en Venezuela son radicalismos ideológicos y no la pérdida de vidas humanas por la falta de medicinas, por ejemplo, o el empeoramiento de la calidad de vida por la escasez rampante de alimentos.
Frente a denuncias concretas como las que hacía la semana pasada el presidente de la Federación Médica, Douglas León Natera, sobre la carestía de medicamentos y material, que ascendería al 95 % tanto en hospitales públicos como privados, y en las farmacias al 90 %, no se puede responder agrediendo al que esto reclama y pretendiendo enjuagar las terribles implicaciones de lo que sucede con proclamas nacionalistas o de fe en la revolución.
Por eso ha resultado desalentadora, por decir lo menos, la posición “conciliadora” que la OEA tomó sobre la crisis venezolana e incomprensible la política del Gobierno argentino. Desalentadora por supuesto, no para quienes están subidos en el “ring” político-ideológico, sino para las personas concretas que no pueden hacerse pruebas radiológicas por “el mantenimiento de los equipos del concurso de empresas extranjeras que se niegan a cobrar en una divisa distinta del dólar”, como insistía Natura en declaraciones aparecidas en El País de Madrid.
La crisis en el área de la salud, por cierto, no aparece como el resultado de la caída de los precios del petróleo y la falta de divisas para importar sino que expresa el fracaso de una política de Estado.
El fracaso de políticas de Estado se da en regímenes acostumbrados a descalificar a quienes los critican.
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