Soledad cronica. Letal y cada vez mas cerca de los jovenes

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Soledad cronica. Letal y cada vez mas cerca de los jovenes

Elecciones. Alejandro Domínguez ocupaba el cargo interino en el organismo por Napout. Ayer en los sufragios fue respaldado.

En contexto - Es uno de los estados más temidos por el hombre. Sin embargo, los jóvenes lo experimentan y con mayor duración - La timidez y la falta de afecto, inciden en su aparición. El caso omiso a los síntomas puede causar la muerte - En el globo, el incremento de la tasa de suicidios juveniles preocupa a la sociedad. La soledad influye en la decisión - Solo en el 2012 se registraron 1.377 muertes provocadas de jóvenes en Ecuador, según datos de 2014 de la OMS Clara es guayaquileña, tiene 17 años y estudia en un colegio ubicado al norte de la ciudad. Es hija de padres divorciados, no tiene amigos. Lleva siete meses viviendo en soledad. El dormitorio es su refugio, fuera de él no habla con nadie. A la hora de cenar se pone sus audífonos, los fines de semana desaparece. Su madre, quien baraja la idea de que esté consumiendo drogas, está preocupada por su salud. “Tiene cortes en sus brazos y cada día se torna más agresiva. Aquella niña extrovertida que hace un par de años me llenaba de besos, lastimosamente ya no está... No sé cómo la perdí”, precisa. Su caso no es el único. En Guayaquil, otras familias están pasando por una situación similar o peor. Édison Núñez, por ejemplo, hace un par de meses tuvo que lidiar con la huida de casa del menor de sus vástagos. Tres semanas estuvo ‘desaparecido’; un amigo lo ‘delató’. Justo en el momento en el que este le había contado que quería quitarse la vida. Hoy el adolescente recibe terapia en un centro de atención psicológica en la ciudad. Pero, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué algunos jóvenes no disfrutan de su etapa como debe ser y, por el contrario, se aíslan y tienen el alma afectada? Las razones son diversas. Las principales, a decir del psicólogo clínico Gabriel Ordóñez, terapeuta familiar y de pareja, están ligadas a la familia. A los problemas que dentro del hogar el joven perciba y a la falta de afecto y apoyo que por parte de los padres reciba. “Actualmente, hay quienes procuran llenar esos vacíos que el chico tiene con ipads, tabletas o dinero. Mas nada de eso sirve...”, precisa, al hacer hincapié en que no existe nada -absolutamente nada- que reemplace el compartir diario entre padres e hijos. Él recomienda a los adultos hacer su mayor esfuerzo por “sacar tiempo de donde sea” para compartir con los chicos. “La cantidad que pasen con ellos realmente cuenta, eso les permitirá conocerlos: palpar su realidad y estar atento a sus problemas”. La cantidad definitivamente supera a la calidad, recalca. La timidez social, el acoso, e incluso, la pubertad (etapa en la que destacan los grandes descubrimientos, las pasiones y decepciones) pueden, asimismo, provocar estragos en las emociones del adolescente y dar cabida a la solidaridad. Y a una bastante permanente. Y es que según un estudio elaborado por las universidades de Gante, Lovaina (ambas de Bélgica) y Duke (EE. UU.), a diferencia de décadas pasadas, en el mundo existe un grupo de jóvenes que se siente siempre desconectado de la gente de su edad. Que sufre de ‘soledad crónica’. Un desorden que tal como lo explica el psicólogo clínico y conferenciante guayaquileño, Galo Lara, lo padece aquel que se niega a salir de su estado de abandono. De ese laberinto del que difícilmente es posible escapar y en el que los estímulos sociales y el mérito propio están descartados, por creer que la soledad es consecuencia directa de sus defectos y debilidades. Situación que, a decir por los especialistas, le pasa factura al cuerpo: altera el sueño, genera estrés, debilita el sistema inmunológico, aumenta el riesgo de muerte prematura; e incluso, tras verse atrapados en momentos de depresión, el número de suicidios. ¿Qué hacer? Lara hace énfasis en reforzar la comunicación al interior del hogar, cultivar buenas relaciones interpersonales con el entorno y buscar ayuda especializada -como en el caso de Clara- cuando sea necesario. Crear un vínculo social fuerte, en el que se dé la atención necesaria a los jóvenes; y cambiar la idea de que la soledad implica solo ausencia física (y no daños y vacíos psicológicos y emocionales), asimismo, será vital para enfrentar y evitar el problema.