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Medardo Mora Solórzano | Izquierda Democrática

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Gobernó el país como presidente de la República, buscando construir un ambiente de paz, respetando las instituciones

Fue el partido político de mayor militancia que tuvo el país después de la restauración de la democracia el año 1979, al terminar una larga dictadura. El indiscutible líder de esa organización política fue el recientemente fallecido Dr. Rodrigo Borja Cevallos, a quien con toda justicia se lo ha recordado por su notable aporte a la preservación de la democracia y una ‘Justicia social con libertad’, eslogan que adoptó el partido que él fundó y que sobre todo organizó, en incansables recorridos por todos los rincones del país.

Compartí mucho con Rodrigo Borja en los años 70, cuando comenzaba su periplo promoviendo a su organización política y buscaba que el país regrese a vivir en democracia. Coincidimos anteriormente cuando era uno de los líderes más destacados del entonces vigoroso Partido Liberal Radical fundado por Alfaro. Él junto a otros valiosos militantes de ese partido optaron por retirarse por desacuerdos con una directiva que había abandonado los ideales que promovía el general Alfaro. Fueron los casos del Ec. Abdón Calderón Muñoz, que fundó el Frente Radical Alfarista; el de Pancho Huerta, que fundó el Partido Demócrata, todos ellos notables líderes democráticos, a quienes el país extraña en esta orfandad de dirigentes políticos que tiene actualmente el Ecuador.

He titulado este artículo “Izquierda Democrática”, porque actualmente la llamada izquierda ha abdicado de su lucha por la libertad y una mayor igualdad; se ha reducido a un grupo de ambiciosos de poder para gobernar autoritariamente, enriquecerse ilícitamente y reprimir a quienes no comparten sus ideas. Es ahí donde se encumbra la honestidad intelectual y personal de Rodrigo Borja, su lealtad a sus principios ideológicos, manteniendo su invariable apego a la democracia. Así gobernó el país como presidente de la República, buscando construir un ambiente de paz, respetando las instituciones republicanas y las garantías fundamentales de las personas. Fue consecuente con la más alta aspiración que ha inspirado históricamente a la humanidad: la libertad, que triunfa con la Revolución Francesa y su lema “Libertad, igualdad, fraternidad”.