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Andrés Isch | Laboratorio de futuro

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Un encuentro de generaciones que no chocan, sino que entienden que navegan en el mismo barco

Qué angustioso resulta delimitar los significados de lo que nos hace humanos. La materia, la conciencia, los principios, la motivación, la fuerza. Cada uno de ellos se disloca en cientos y miles de reflexiones, teorías y contraposiciones; se atomizan en condiciones tan desperdigadas que parece imposible que puedan tener algo de coherencia si se las junta nuevamente en un todo. Y, sin embargo, esta infinidad de variables interactúan desde cada individuo y de alguna manera se convierten en familias, comunidades, estados.

Aun antes de que el lenguaje evolucione, ha sido esencial encontrar colaboración para poder sobrevivir. Desde cazar u organizar a la tribu hasta los grandes avances científicos, toda actividad social exige cierto grado de participación y especialización de sus miembros.

Es tal vez la efectividad de la comunicación el gran diferenciador de nuestra especie con respecto a otras.

La capacidad de transmitir ideas y, sobre todo, de recibirlas, procesarlas y asimilarlas nos ha permitido elevar principios como la bondad o la solidaridad por sobre la fuerza o la capacidad de ejercer violencia.

Por eso estoy profundamente emocionado con el arranque de Laboratorio de futuro, un podcast donde estudiantes de colegio y expertos se unen para analizar problemáticas del Ecuador, pero sobre todo para profundizar en la búsqueda de soluciones.

Es una construcción desde las diferencias y la atención al otro; un encuentro de generaciones que no chocan, sino que entienden que navegan en el mismo barco, utilizando a la palabra como viento en sus velas.

Laboratorio de futuro, más que un programa, es una mirilla a través de la que podemos observar el espíritu de jóvenes que se abrirán paso entre la niebla. Estos chicos, que heredarán el mañana, están listos para moldearlo desde hoy a imagen de sus sueños y valores.

Camus decía que “el individuo nada puede y no obstante lo puede todo”; tengo mucha esperanza de que esta sea la generación que pueda cambiar nuestro país.