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Una sociedad desconocida
¿Quiénes son en realidad los tres (¿?) sujetos que violaron de forma sádica a Martha en un bar restaurante del norte de Quito el pasado 13 de enero? No se trata por supuesto de preguntar por su nombre completo y su número de cédula. Se trata de identificarlos socialmente, saber cómo llegaron adonde llegaron, qué valores y visión de la vida (por rechazable que resulte) les permitió, no solo perpetrar el hecho, sino, incluso grabarlo en celulares, mientras el país hasta ahora solo puede hablar de sospechosos, sin más identidad que sus nombres de pila y la primera letra de su apellido ¿Cuáles son sus valores y los de su grupo familiar? ¿Cómo fue su “educación”? ¿Pertenecen a un grupo más amplio que considera lo sucedido “normal”, efecto de tragos o drogas? ¿Cuál es en definitiva su vinculación social?
Las inquietudes son muchas. ¿Tiene algo que ver y cómo, la dramática pérdida de valores sociales que se produjo en la última década, en desmedro, no solo del derecho y de la ética social por mascaradas y vivezas, sino sobre todo, porque se demostró a las nuevas generaciones que quien tiene el poder puede hacer y decir lo que le venga en gana? Adiós a la razón.
Cuando se identificaron los terroristas culpables de la masacre de la revista Charlie Hebdo, los medios de comunicación y la policía francesa mostraron quiénes eran socialmente los culpables. No solo el nombre y el apellido, sino, también su identidad social, su grado de integración a la sociedad francesa, su formación, su grupo familiar, su vínculo social; en definitiva, todo aquello que permitiese entender lo sucedido y cuán extendido estaba el “mal”.
Las preguntas: ¿qué sucede en Francia?; ¿cómo podemos evitar el horror?, acompañaron a las marchas de repudio y a las manifestaciones por la defensa de la libertad de expresión.
Las respuestas ante revelaciones de casos como el de Martha o el de Diana o ante los datos de las estadísticas, circulan en dos grandes áreas: la justicia y la educación. El vínculo social es la esfera faltante que reúne al Estado y a la sociedad.