Los sobrevivientes de la primera estrella

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Los sobrevivientes de la primera estrella

Jorge Delgado y Fausto Montalván revisan un álbum lleno de fotos añejas, mientras hacen un esfuerzo por recordar los nombres de algunas personas que aparecen en ellas.

Fausto Montalván: Volante. 93 años. Formó parte del Ídolo entre 1944 y 1951. Nacido en Vinces, es uno de los capitanes más recordados en la historia del club.

Jorge Delgado y Fausto Montalván revisan un álbum lleno de fotos añejas, mientras hacen un esfuerzo por recordar los nombres de algunas personas que aparecen en ellas. Se detienen en una página muy especial, la que contiene la gráfica del Barcelona en 1950, el equipo que ganó el primer título de la época profesional, en la cancha del estadio Capwell. “Nosotros somos los únicos sobrevivientes... hasta la madrina ya falleció”, dice Delgado, con la chispa que siempre lo ha caracterizado.

Estas leyendas, que tuvieron la oportunidad de presenciar todos los títulos (provinciales y nacionales) que Barcelona ganó en su historia, le contaron a Diario EXPRESO algunos de los capítulos que forjaron la idolatría oro y grana.

“Sé que es una frase trillada, pero en realidad eran otros tiempos. Nosotros no ganábamos sueldo, Fausto era agente de aduana, Romo era mensajero, yo era profesor de Educación Física en el colegio Vicente Rocafuerte. Nuestra paga, por así decirlo, eran invitaciones a almorzar o algún cariñito que los comerciantes de ese tiempo nos daban”, afirma Delgado, antes que Montalván le recuerde que sí había un par de jugadores que recibían dinero de parte de los dirigentes del club. “A (Sigifredo) Chuchuca y al ‘Pibe’ (Carlos) Sánchez le pagaban 200 sucres mensuales”.

La situación de estas leyendas y sus excompañeros era muy diferente a las actuales. Ninguno tenía vehículo para llegar a los entrenamientos, el más pudiente lo hacía en bicicleta; los uniformes los lavaban en sus casas o le daban “algún dinerito” a la esposa del masajista Felipe ‘Mentolato’ Vera para que lo haga; a falta de carreteras, cuando realizaban giras dentro del Litoral se desplazaban en lanchas y eran recibidos como héroes en cada pueblo; para los partidos en Quito viajaban el sábado, jugaban el domingo y regresaban el lunes, porque las frecuencias aéreas eran limitadas y los aviones solo aterrizaban cuando el cielo estaba despejado.

“En 1949 nos invitaron a Colombia, porque allá no podían creer que un equipo como Barcelona le haya ganado al poderoso Millonarios. Nos tocó viajar siete horas hasta Barranquilla en un avión bimotor que daba miedo, especialmente cada vez que caía en los vacíos de aire”, acota Montalván.

En aquel plantel, donde además destacaron Juan Benítez, Galo Solís, José Jiménez, José Vargas, Enrique Cantos, Heráclides Marín, Sigifredo Chuchuca, entre otros, nadie firmó contrato con la institución. Entre ellos y los dirigentes, la palabra era “un documento notariado” y las pocas veces que recibieron simbólicas remuneraciones fue cuando se registraban buenas taquillas.

Del campeón provincial de 1950, solo Enrique Cantos llegó a formar parte del equipo que en 1960 le dio a Barcelona su primer título nacional.

Delgado y Montalván, los sobrevivientes del primer campeón, vivieron la conquista de la estrella 15, con la confianza de que no será la última alegría que les brindará el club al que ellos ayudaron a convertir en Ídolo.