Indignación. Jefes militares sirios en la base aérea de Shayrat, blanco de los misiles Tomahawk lanzados por EE. UU. desde el Mediterráneo.

Siria confronta a Trump con Putin

El Ejército de EE. UU. lanzó decenas de misiles crucero Tomahawk la noche del jueves desde los barcos USS Porter y USS Ross en el Mar Mediterráneo, golpeando la pista de aterrizaje, los aviones y estaciones de combustible de la base aérea de Shayrat, q

Rusia advirtió ayer que los ataques con misiles de Estados Unidos contra una base aérea siria podrían tener consecuencias “extremadamente graves”, confirmando que la primera gran intervención del presidente Donald Trump en un conflicto internacional abrió una pugna entre Moscú y Washington.

El Ejército de EE. UU. lanzó decenas de misiles crucero Tomahawk la noche del jueves desde los barcos USS Porter y USS Ross en el Mar Mediterráneo, golpeando la pista de aterrizaje, los aviones y estaciones de combustible de la base aérea de Shayrat, que, según el Pentágono, era usada para almacenar armas químicas.

Es la principal decisión de Trump en política exterior desde que asumió el cargo en enero y fue el tipo de intervención directa en la guerra civil siria -de ya seis años- que evitó su predecesor, Barack Obama.

Los bombardeos estadounidenses fueron ordenados como reacción a lo que Washington calificó como un ataque con armas químicas por parte del Gobierno de Bachar al Asad en el que murieron al menos 84 personas en Jan Shijún, territorio bajo control de los rebeldes.

La acción situó a Washington en un rumbo de confrontación con Moscú, que tiene asesores militares sobre el terreno ayudando a su aliado Al Asad. Además, lanza una advertencia a Irán y Corea del Norte. Antes, Trump había criticado el aventurerismo militar de sus predecesores en Medio Oriente, argumentando que era hora de poner a “EE. UU. primero”.

“Condenamos con fuerza las acciones ilegítimas de Estados Unidos. Las consecuencias de esto para la estabilidad regional e internacional podrían ser extremadamente graves”, dijo el número dos de Rusia ante la ONU, Vladimir Safronkov, durante una reunión del Consejo de Seguridad ayer.

El premier ruso, Dmitry Medvedev, afirmó que los ataques de EE. UU. acercaron más la posibilidad de choques militares con el Ejército ruso.

El Ministerio de Defensa ruso notificó al Pentágono que suspendería más tarde la línea de comunicaciones usada para evitar choques occidentales en Siria, según la agencia Interfax. Los cazas de Estados Unidos suelen bombardear a militantes de Estado Islámico (EI) en Siria, cerca de las fuerzas rusas.

Funcionarios estadounidenses informaron a las fuerzas rusas solo dos horas antes de los ataques con misiles para evitar golpear al personal ruso.

Las imágenes de satélite sugieren que la base aérea de Shayrat alberga a fuerzas especiales y helicópteros militares rusos, parte de la ayuda que presta el Kremlin a Damasco en su combate contra el EI y otros grupos militantes.

Trump ha abogado con frecuencia por la mejora de los lazos con Rusia, que se tensaron en tiempos de Obama por los conflictos en Siria y sobre todo de Ucrania, pero dijo que había que actuar contra Al Asad.

“Años de intentos previos por cambiar el comportamiento de Asad han fracasado y de manera muy dramática”, afirmó Trump al anunciar el ataque en la noche del jueves.

La embajadora de EE. UU. ante la ONU, Nikki Haley, dijo ayer que el Gobierno de Trump está dispuesto a dar más pasos si es necesario. “Estados Unidos no se quedará quieto cuando se usen armas químicas. Es un interés vital de seguridad nacional impedir la extensión” de su uso, señaló ante el Consejo.

Tanto Reino Unido como Francia, ambos miembros del Consejo de Seguridad, apoyaron a Washington, que recibió el respaldo de otros aliados europeos como Alemania, España, Italia, Dinamarca o Polonia.

En Jan Shijún, donde la OMS confirmó ayer que hubo 84 muertos, entre ellos una treinteña de niños, y 546 heridos, los habitantes esperan que los bombardeos sirvan de lección a Al Asad.

“¡Que Dios bendiga a Trump!”, exclamó a un periodista Abu Ali, un habitante de esta localidad. Les cuesta hablar. Hay poca gente en las calles. Muchos están en casas dando el pésame a familiares y amigos de las víctimas.