Segundo tsunami en las bolsas por China
El epicentro fue otra vez China. Una segunda jornada de volatilidad en las bolsas interrumpió su sesión bursátil antes de que se cumpliese la primera media hora y desencadenó un tsunami de pérdidas bursátiles que se sintió, mercado por mercado, en todo el mundo.
Cuando todavía no se recuperaban de los estragos del lunes negro chino, la ola de caídas en bolsa afectó a sus vecinos asiáticos, dejó su rastro de pérdidas en Europa y atravesó el Atlántico hasta debilitar a Estados Unidos y Sudamérica.
Pero, además, las turbulencias financieras que atraviesa China -no solo en bolsa- agudizaron la volatilidad del precio del petróleo, que abría ayer a mínimos de 2004 y cerraba en Londres por debajo de los 33 dólares el barril por vez primera desde abril de ese año y en Nueva York, a 33,27 dólares (el WTI).
El barril de Texas, que sirve de referencia para Ecuador, anunciaba una jornada complicada cuando amanecía con una pérdida de más del 3 % y un inicio de sesión por debajo de los 32 dólares. Al final, se recuperó en parte. No obstante, acumula un retroceso en el precio del 11,44 % en cuatro días.
Y aún no llega lo peor. Los analistas continúan sin ver signos de recuperación, según recogen EFE y Reuters, e incluso, Goldman Sachs prevé mínimos de 20 dólares por barril. Un precio muy por debajo de los 35 dólares presupuestados por el Gobierno ecuatoriano para 2016 y que, según sus declaraciones previas, no cubriría los costos de producción del barril, lo que complicaría aún más la situación económica.
Todo el panorama económico global está lleno de interrogantes, según uno de los gurús de la finanza mundial. El multimillonario estadounidense George Soros habló incluso de una nueva crisis como la de 2008. “China tiene un gran problema de ajuste”, declaró Soros en Sri Lanka. “Yo diría que se trata de una crisis real. Cuando observo los mercados financieros, veo una situación grave que recuerda la crisis que tuvimos en 2008”, afirmó.
Los mercados temen que un frenazo en el crecimiento chino afecte a las importaciones del segundo consumidor mundial de crudo, Hewson advierte que no se conocerá el alcance de ese posible impacto en la demanda hasta que Pekín publique este mes sus cifras oficiales de crecimiento.
“El problema con la economía china es que nadie sabe realmente cuál es la situación”, considera el analista, que ve cifras macroeconómicas “completamente contradictorias” y señala: “es prematuro pensar que su economía se está ralentizando más de lo que ya sabíamos en diciembre”, comenta Michael Hewson, analista jefe de la firma británica CMC Markets.
Por lo pronto y para evitar oleadas mundiales de caída en las bolsas, China decidió ayer suspender el mecanismo de control de sus mercados que se accionaba cuando había movimientos por encima o por debajo del 7 % y que daba por terminada la sesión. Hay analistas que incluso achacan a esta herramienta, que lleva en vigor desde el lunes, la volatilidad de esta semana. Las transacciones se negocian a ritmos vertiginosos.
Esta agitación en los mercados también afectó al dólar, que cayó frente al yen y ha sido especialmente perjudicial para monedas de países emergentes como el peso mexicano o la rand sudafricano. La moneda mexicana tocó un mínimo histórico obligando al banco central a intervenir.
A ese escenario de incertidumbre se han sumado esta semana las tensiones entre Arabia Saudí e Irán, avivadas por la ejecución de un clérigo chií saudí, que han complicado las posibilidades de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) acuerde medidas para frenar la sangría de los precios del crudo.
“Ante ese conflicto, ninguna de las dos partes va a querer ayudar a la otra, por lo que un acuerdo en el seno de la OPEP es mucho menos probable”, según Hewson.
El exceso de bombeo ha hecho que las reservas de petróleo de la mayoría de los países hayan alcanzado máximos históricos, lo que frena las importaciones y lastra asimismo los precios. SE
Los riesgos para la economía en 2016
China débil
El derrumbe bursátil chino hace temer un aterrizaje brutal de una economía que fue uno de los principales motores del crecimiento mundial en los últimos diez años. También sufren sus socios comerciales como EE. UU., Europa o Ecuador.
Petróleo
Ante el brutal derrumbe de las cotizaciones, los países productores ven aumentar su déficit público al no poder contener su gasto público. La caída del precio también se ve afectada por la menor demanda de China y el exceso de reservas mundial.
Burbuja
Los bajos tipos de interés en EE. UU. y Europa llevaron las inversiones en masa a los países emergentes. La falta de confianza en ellos puede disparar el riesgo y agravar su deuda pública con difícil acceso a financiación.
Materias primas
China ha sido en la última década la locomotora económica de países emergentes gracias a su fuerte demanda de materias primas. Pero los precios cayeron en 2014 a medida que el gigante asiático ralentizaba su actividad industrial.
Deflación
La caída del precio del petróleo genera a su vez un riesgo deflacionista en los países importadores. Los precios de las materias primas caen, la actividad cae. Y ello hace que el riesgo deflacionista sea muy fuerte.
Conflictos
Las tensiones geopolíticas amenazan la economía mundial porque crean incertidumbre para las inversiones, como la ruptura de relaciones entre Irán y Arabia Saudita o el ensayo de bomba Corea del Norte.