Santos y el lider de las FARC sellan la paz en Cartagena

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Santos y el lider de las FARC sellan la paz en Cartagena

Colombia vivirá hoy una jornada histórica con la firma oficial del acuerdo de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno para poner fin a un conflicto armado que ha desangrado al país por más de medio siglo.

1. Arribo. El presidente cubano, Raúl Castro, a su llegada ayer al aeropuerto internacional Rafael Núñez, en Cartagena.  2. Proceso. Mensaje en Cartagena a favor del ‘sí’ al acuerdo de paz, en el referéndum que el 2 de octubre celebrará Colombia.

Colombia vivirá hoy una jornada histórica con la firma oficial del acuerdo de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno para poner fin a un conflicto armado que ha desangrado al país por más de medio siglo.

El pacto, alcanzado el 24 de agosto, será firmado por el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), Rodrigo Londoño, más conocido por sus nombres de guerra ‘Timoleón Jiménez’ y ‘Timochenko’.

Ambos pronunciarán un discurso en una ceremonia prevista a partir de las 17:00 en el Patio de Banderas del centro de convenciones de Cartagena de Indias, en la costa Caribe, ante unas 2.500 personas invitadas a vestirse de blanco.

El acto marcará el comienzo de la cuenta regresiva para que la guerrilla deje las armas, a más tardar en seis meses, y se convierta en un partido político

Quince jefes de Estado, entre ellos el ecuatoriano Rafael Castro, han confirmado su presencia. Uno de los primeros en llegar fue el cubano Raúl Castro, cuyo país acogió durante casi cuatro años las negociaciones, auspiciadas también por Noruega, Venezuela y Chile.

Entre las personalidades esperadas en este acto de alrededor de 70 minutos, que será retransmitido por la televisión, figuran el rey Juan Carlos de España, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; su homólogo de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, así como el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y el del Vaticano, cardenal Pietro Parolin.

Veintisiete cancilleres, los exmandatarios de Uruguay, José Mujica, y el expresidente del gobierno español, Felipe González también confirmaron su presencia en Cartagena, adonde igualmente fueron invitados representantes de los millones de víctimas del conflicto.

La jornada empezará a las 08:00 con un homenaje de Santos a las Fuerzas Armadas y a la Policía en la escuela naval. Y a las 12:00 el cardenal Parolin oficiará “una oración por la reconciliación de todos los colombianos”. Simultáneamente, están previstas ceremonias similares “en todas las iglesias y lugares de culto del país”. Después, Santos ofrecerá un almuerzo a los mandatarios y los altos dirigentes presentes en Cartagena.

Para dar su luz verde a la paz, las FARC, surgidas en 1964 de una insurrección campesina y que todavía cuenta con 7.500 combatientes armados, se reunieron estos últimos días en una conferencia nacional inédita, en el corazón de su feudo del Caguán y donde también tuvo lugar en 1999 la última de las tres fallidas negociaciones de paz precedentes.

Apenas afectada por la guerra, la elección de Cartagena, cuya villa colonial es patrimonio mundial de la Unesco, no tiene significación simbólica. Este balneario, considerado la “perla del Caribe”, fue escogido sobre todo por su infraestructura, antes que la capital Bogotá, cuya altitud (2.600 metros sobre el nivel del mar) habría podido incomodar a ciertos invitados extranjeros.

Durante décadas, el conflicto armado ha implicado a varias guerrillas de extrema izquierda, entre ellas el Ejército de Liberación Nacional (ELN), todavía activo con unos 1.500 combatientes, milicias paramilitares de extrema derecha y agentes estatales, dejando un saldo de más de 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

Para que entre en vigor, el acuerdo con las FARC deberá ser aprobado el 2 de octubre en un plebiscito, un mecanismo no obligatorio, pero promovido por Santos para darle más legitimidad a la paz.