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Y la ruta del dinero
Suerte que -así como hay índices de “riesgo país”- a nadie se le ha ocurrido hacer el índice “relajo país”, porque seríamos los campeones. “Que el Consejo transitorio puede destituir a la CC. Que no, que el mandato no les da. Que sí, porque ellos ejercen el poder constituyente. (No me he enterado de que exista una Asamblea Constituyente, que es el único ámbito donde se puede ejercer el poder constituyente. El mandato popular conferido en una consulta es una de las formas de participación democrática, no un ejercicio del poder constituyente). Que no, que la Corte no fue designada por ellos. (¿Cómo iba a designarlos el Consejo, si se “autoproclamaron” violando la Constitución?) Que se necesita una “autorización” de la Asamblea para aumentar el límite legal de la deuda pública. (Se necesita una reforma legal, no una “autorización”). Que hay que reformar la Ley de Comunicación. Hay que derogarla, para garantizar la libertad de prensa y de expresión, pues no puede haber ley alguna que restrinja esos derechos, sino leyes que regulen el verdadero servicio público que son las telecomunicaciones. No sigo, porque el caos en este “experimento perpetuo” que nosotros mal llamamos país, es innegable. Pero mientras esto nos tiene atontados, olvidamos las 32 transferencias de 20,4 millones (es decir 652 millones) transferidos por Odebrecht a la compañía Columbia Management Inc. en Panamá. Y las 18 transferencias de 4,6 millones (nada, 82 milloncitos nomás) a Sentinel Mandate & Escrow Ltd. en las Islas Vírgenes. Todas denunciadas por este Diario hace rato. O los milles de millones en los negociados petroleros. Y luego de un año la Fiscalía sigue en su perpetua orgía de inacción. La plena... mejor brindemos a la salud de los pillos. Son más listos que nosotros. Robaron porque sabían que nunca les pasaría nada. ¡A su salud, ladrones del futuro de los pobres! Vengan “por más” nomás. Total, ese es su lema. ¿Y la ruta del dinero? ¿Que eres bobo? Ya deja eso. Es que ha pasado un año y la plata ya no estará en esas compañías, que la siguen transfiriendo a otras. Ya, tranqui... no pasa nada.