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La ruta de Carondelet está asfaltada de frivolidad

Los temas que parecen superficiales resultan ser los más decisivos. La gente vota por caracteres que encarnan valores

Zapatos de Guillermo Lasso, segunda vuelta electoral 2021
Calzado. Informal y travieso, el candidato de CREO se olvidó de que alguna vez vistió pantalones vaqueros planchados con raya al medio. Todo un salto.ARCHIVO

Todavía después de lo ocurrido esta semana hay personas que creen que el vestuario de los políticos es intrascendente; que prestarle atención es evadir los temas importantes; que discutir sobre el calzado o el pantalón de un candidato es frivolizar la política. Así dijo, por ejemplo, el exfuncionario correísta Xavier Lasso, a propósito de los zapatos rojos de su hermano Guillermo, a quien está dispuesto a calumniar en nombre de la revolución. Sin embargo, lo que quedó demostrado hasta la saciedad esta semana es precisamente lo contrario: que la indumentaria es un discurso; que un simple código de vestuario puede cargar mayor contenido que mil palabras vacías gritadas desde una tribuna; que el color de un par de zapatos puede expresar la complejidad de una nación. Y que las aparentes trivialidades (saberse o no la letra del himno nacional, por ejemplo) pueden determinar el curso de la campaña. Porque la gente no elige planes de gobierno. O no sólo. Elige, sobre todo, caracteres que encarnan valores. Y esos valores se pueden expresar en los detalles más inesperados.

Guillermo Lasso

La pisada roja de Guillermo Lasso

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1. EL ECUADOR EN UN PAR DE ZAPATOS ROJOS

Si alguna vez Guillermo Lasso dio de qué hablar por motivo de su vestuario fue como objeto de burla, cuando apareció con un jean planchado con raya al medio. El salto a los zapatos rojos con pantalón rosado no puede ser, por tanto, un gesto menor. Con esa pinta se presentó a una entrevista y grabó un desenfadado video para el TikTok. Algunos de sus amigos más jóvenes, como el cineasta Carlos Andrés Vera y el académico Aparicio Caicedo, han dicho que esa informalidad en el vestir no es rara en él. Flaco favor le hacen: el símbolo de los zapatos rojos no se plantea como un testimonio de lo que Lasso supuestamente ha sido siempre (y que a nadie más le consta) sino de lo que está dispuesto a ser para entrar en sintonía con el país.

El acartonado numerario del Opus Dei da señales de apertura. Se muestra capaz de comprender otros códigos que no son necesariamente los suyos. Todo lo cual habría quedado como una anécdota de TikTok, no más significativa que la inocua patineta de Xavier Hervas, si Lasso no lo hubiera acompañado a día seguido de una declaración, un simple tuit, que lo sacó de su zona de confort y lo llevó hacia un terreno diferente a aquel en que ha venido moviéndose. “Este proceso electoral”, escribió el domingo pasado, “nos ha dado grandes lecciones que debemos acoger con humildad. Una de ellas es la importancia que tienen los derechos de las mujeres y personas LGBTI. Estamos trabajando no sólo en generar diálogos sino en incorporar estos temas en el plan de gobierno”. Fue esta declaración y no el video de TikTok lo que hizo de los zapatos rojos un símbolo que perduró en las redes durante toda la semana.

Hubo quien no lo entendió. La primera de ellas: María de Lourdes Alcívar, esposa del candidato. Ante la profusión de zapatos rojos que empezaron a inundar las redes a partir del lunes, ella tuiteó los suyos al mediodía del martes: unos tiernos escarpines de lana para bebé, con la leyenda “Protege la vida, vota por Lasso”. No entendió nada. O entendió y no le gustó: quiso mantener al candidato atado a sus orígenes aunque esos orígenes le cuesten la campaña. El artista gráfico Fabián Patinho replicó con unos zapatitos escolares con hebilla, astrosos y descosidos, y la frase: “Niñas, no madres”.

En la otra cara de la misma moneda de María de Lourdes Alcívar, la feminista Nessa Terán tampoco quiso ceder un palmo: fotografió sus propios zapatos rojos (tres pares) ardiendo en el fuego. Si Lasso los usa, ella no. Su voto nulo será aplaudido por el correísmo. Mayor olfato político demostró Pamela Troya, la principal activista por el matrimonio gay en el Ecuador. Ella comentó la nueva personalidad del candidato de CREO con estas palabras: “Que responde a una coyuntura electoral, sí. Que estamos desconfiados/as que esto sea sincero, sí. Pero, sin duda, verse obligados a regresarnos a ver es algo que celebro inmensamente”.

Guillermo Lasso no cambió, seguramente, sus valores y su forma de pensar. Pero quizás entendió que no se puede ganar elecciones y mucho menos gobernar sin considerar la diversidad de una sociedad que no comparte esas ideas y esos valores. Para Pamela Troya, es un avance. Y mientras los hermanos del candidato de CREO, que son muchos, aparecían expresándole su respaldo en un video, el único que quedaba rezagado, incapaz de comprender los códigos de la contemporaneidad, era Xavier: el acartonado de los Lasso.

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Guillermo Lasso le gana terreno a Andrés Arauz en combate abierto en Tik Tok

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2. INDIGNADOS TUS HIJOS DEL YUGO...: UNA METÁFORA

Mientras Guillermo Lasso vendía al país su nueva imagen de candidato tolerante, su adversario Andrés Arauz quedaba desnudo ante los reflectores exhibiendo la gran incongruencia de su vida: no saber la letra del himno nacional. En la cómica informalidad del programa ‘De leva y a fondo’, de los humoristas quiteños Jalal Dubois y Rodrigo Padilla, le lanzaron la pregunta a quemarropa y él apenas atinó a sonreír incómodamente con aire palurdo.

“Indignados tus hijos del yugo…”. La estrofa que Arauz no conoce es una de las que no se cantan. Quizás la mayoría de ecuatorianos tampoco se la sabe y nunca esa ignorancia les ha reportado ningún inconveniente. Él, sin embargo, delfín y factótum de un líder revolucionario que hizo de los cánticos castrenses la banda sonora de su gobierno y del patrioterismo ramplón la filosofía oficial de su movimiento político, fue incapaz de articular un discurso coherente en el que los millones de ciudadanos que no saben esa estrofa del himno se reconocieran. Jajajá, jejejé, se retorcía sobre su asiento.

Podía haber dicho que el amor a la patria está mucho más allá de esas formalidades. Podía, con atrevimiento, haber despotricado contra la letra de Juan León Mera, trasnochada letanía decimonónica que nada tiene que ver con la sensibilidad del Ecuador del siglo XXI y cuyo aprendizaje memorístico no sirve para nada. Podía, con el mínimo de articulación conceptual exigible en un exministro de Cultura, haber reflexionado sobre el valor de los himnos y los símbolos. Podía, finalmente, haber defendido un concepto contemporáneo de Patria que no pasara por himnos y banderas. Podía haber hecho cualquiera de esas cosas con humor y con gracia. Pero cada una de esas salidas precisa de una condición: independencia mental. En otras palabras: pensamiento libre. Y Arauz, delfín y factótum del líder que lo puso donde está, no compagina ni con la libertad ni con el pensamiento. Él debe responder a lo que se espera de él; pensar lo que se espera de él; decir lo que se espera de él. Y lo que se espera de él es patrioterismo puro y simple. En cuyo caso debería, para la próxima, aprenderse no sólo las estrofas que no se cantan del himno nacional sino la ristra de fechas y nombres relacionados con el altar patriótico y que seguramente ignora.

Jajajá, jejejé. La reacción de Arauz en el programa ‘De leva y de fondo’ es una metáfora de su vida desde que aceptó la candidatura: le está prohibido ser quien es. En otras palabras: lo que él sea, sus creencias, sus propias ideas en el caso de tenerlas, todo eso resulta irrelevante. No lo pusieron donde está para que piense. ¿Cuál es su posición sobre el aborto?, le preguntaron en Televicentro. “Mi posición no es relevante”, admitió risueño: hay una Constitución que dice lo que se debe saber sobre el aborto y hay un líder máximo que diseñó esa Constitución a su imagen y semejanza y dice lo que hay que pensar al respecto. Quizás Guillermo Lasso piensa lo mismo. Pero lo piensa él.  

Entrevista a Andrés Arauz

Una ‘metamorfosis’ para el balotaje electoral

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