Rusia. El presidente Putin asiste a una reunión con representantes de agencias de noticias internacionales.

Rusia ataco el sistema electoral de EE. UU.

La ofensiva, basada en el pirateo de cuentas y el intento de intrusión en ordenadores, duró meses y se mantuvo hasta los días finales de los comicios.

La trama rusa no deja de crecer. El espionaje militar ruso lanzó un ataque a gran escala contra el sistema electoral de Estados Unidos. La ofensiva, basada en el pirateo de cuentas y el intento de intrusión en ordenadores, duró meses y se mantuvo hasta los días finales de los comicios. 122 funcionarios electorales, compañías de servicios y al menos un computador sensible fueron blanco del Kremlin. Así lo establece un informe secreto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), fechado el pasado 5 de mayo y que ha sido destapado por la publicación digital The Intercept.

La reacción del Departamento de Justicia a estas nuevas filtraciones ha sido fulminante. Antes de su publicación, detuvo en su casa de Georgia a Reality L. Winner, una lingüista de 25 años que anteriormente había trabajado para las fuerzas aéreas y que ahora estaba empleada en Pluribus International Corporation, una contratista de la NSA. Winner, según el FBI, ha reconocido que imprimió el expediente secreto y que lo envió por correo a la revista. The Intercept alega que recibió el informe de un remitente anónimo. Los fiscales acusan a la sospechosa de un delito contra la seguridad nacional.

Un fiscal especial, el FBI y dos comités parlamentarios han abierto investigaciones para determinar si durante los comicios hubo coordinación entre Moscú y el equipo electoral del republicano. Es la trama rusa, el escándalo que tiene cercado al presidente y cuyo principal anclaje radica en un demoledor informe de los servicios de inteligencia estadounidenses. “Vladímir Putin ordenó una campaña en 2016 contra las elecciones presidenciales de Estados Unidos. El objetivo de Rusia era socavar la fe pública en el proceso democrático, denigrar a la secretaria Clinton y dañar su elegibilidad y potencial presidencia. Putin y el Gobierno ruso desarrollaron una clara preferencia por Trump”, concluyó un análisis conjunto de la CIA, el FBI y la NSA.

A esta ofensiva general, el informe secreto de la NSA añade ahora en un hecho aterrador: el intento de infiltrarse en el sistema electoral. El ataque, del que hasta ahora apenas se conocían detalles, lo dirigió la inteligencia militar rusa, el temido GRU. La puerta de entrada fueron las empresas encargadas de fabricar la maquinaria censal. También usaron ampliamente correos anzuelo (spear phishing) enviados a funcionarios electorales estadounidenses y compañías asociadas al registro de voto.

El informe de la NSA no especifica si tuvieron éxito ni cuál fue el alcance final del operativo. Los expertos señalan que cualquier acceso ilegal a la base de datos electorales puede ser devastador y alterar la fiabilidad del sistema. Desde que estalló el escándalo, la Administración estadounidense ha sostenido que la injerencia rusa no llegó a afectar el resultado. Clinton sí que ha atribuido parte de su derrota a la cibercampaña del Kremlin. El informe de la NSA arroja nuevas dudas.

El Kremlin desmiente el pirateo ruso

El Kremlin desmintió “firmemente” ayer las informaciones, en base a un documento secreto de la NSA, de que piratas informáticos del servicio de inteligencia militar ruso intentaron introducirse en los sistemas electorales de Estados Unidos antes de la presidencial de 2016. “Estas afirmaciones no corresponden con la realidad”, declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. “Desmentimos firmemente cualquier posibilidad de que esto haya podido ocurrir”. AFP