Crisis ambiental
Científicos alertan sobre contaminación y bacterias en río Guambi
Investigaciones de la Universidad San Francisco de Quito advierten que la descarga de aguas residuales sin tratamiento está deteriorando los ríos

Expertos alertan que los ríos no solo están contaminados, sino que funcionan como reservorios de microorganismos con impacto sanitario.
Lo que debes saber
- El río Guambi, ubicado en el oriente de Quito, evidencia los efectos de la contaminación por descargas domésticas e industriales sin tratamiento, lo que ha deteriorado su calidad de agua y afectado a parroquias como Puembo, Tababela, Pifo y Yaruquí.
La contaminación de los ríos en Ecuador ya no es una alerta abstracta, sino una realidad que se puede medir, ubicar y entender con precisión. En la provincia de Pichincha, investigaciones lideradas por la Universidad San Francisco de Quito han evidenciado el impacto de las descargas sin tratamiento en los sistemas hídricos. Uno de los casos más representativos es el del río Guambi, donde un proyecto desarrollado entre 2022 y 2025 ha permitido dimensionar el daño ambiental y sus implicaciones para la salud pública.
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Contaminación de ríos compromete salud y biodiversidad
Ubicado en el margen oriental de la parroquia de Puembo, el río Guambi nace en la vertiente occidental de los Andes orientales, al este de Pifo, bordea Tababela y la zona del aeropuerto de Quito, y desemboca en el río Guayabamba. A lo largo de su recorrido, recibe residuos vertidos directamente desde barrios residenciales que no siempre cuentan con sistemas de alcantarillado, así como descargas de empresas de mediano y alto impacto ubicadas en la microcuenca.
“Las descargas presentan altas concentraciones de materia orgánica, coliformes totales y fecales, así como metales pesados”, explica Valeria Ochoa-Herrera, investigadora de la USFQ, al referirse a los factores que deterioran la calidad de los ríos en la zona. Estos contaminantes, señala, tienen origen tanto natural como antrópico y afectan directamente la biodiversidad y la sostenibilidad de los recursos hídricos.
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A esta visión se suma el investigador António Machado, del Instituto de Microbiología de la USFQ, quien advierte sobre el componente microbiológico del problema: “Uno de los aspectos más relevantes es la elevada carga de microorganismos de origen fecal que se introduce en los ríos”. La presencia de Escherichia coli y otros patógenos convierte a estos cuerpos de agua en reservorios activos de contaminación con impacto sanitario.

La falta de tratamiento de aguas y la débil cultura ambiental agravan una crisis que conecta la salud pública con el cuidado del ecosistema.
Ríos ecuatorianos: los efectos en varios parroquias
El proyecto en el río Guambi no solo ha permitido identificar estas amenazas, sino también construir una línea base de mapeo geográfico de riesgos, vegetación y calidad del agua. Este levantamiento científico facilita evaluar la magnitud del daño ambiental y proponer acciones concretas para su recuperación, enfocadas en la protección de la vida silvestre y la rehabilitación de espacios de recreación para miles de habitantes del Distrito Metropolitano de Quito.
Las conclusiones del estudio tienen un alcance directo en las parroquias de Puembo, Tababela, Pifo y Yaruquí. Allí, el análisis físico-químico, microbiológico y biológico del agua permite identificar fuentes de contaminación, evaluar riesgos para la salud y generar información clave para la toma de decisiones. “Existe un potencial real de transmisión de infecciones entéricas”, advierten los investigadores, al destacar que el problema trasciende lo ambiental y se convierte en una amenaza para la salud pública.
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Ríos contaminados evidencian falta de control ambiental
Además, el impacto del proyecto se extiende a la gestión local. Los resultados sirven como herramienta para que autoridades y comunidades implementen medidas de conservación, control y educación ambiental. Esto incluye promover el uso responsable del agua en actividades domésticas y agrícolas, así como fortalecer la gobernanza ambiental frente a los desafíos del crecimiento urbano y el cambio climático.
Frente a este escenario, Ochoa-Herrera enfatiza la necesidad de soluciones estructurales: “Es indispensable que las descargas de aguas residuales sean tratadas adecuadamente antes de su liberación al ambiente”. En esa línea, destaca iniciativas como la planta de tratamiento de la USFQ, que procesa la mayoría de sus aguas servidas y cumple con la normativa ecuatoriana.
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Por su parte, Machado subraya la importancia de un monitoreo constante y basado en evidencia científica. “Es prioritario evaluar la calidad sanitaria del agua mediante herramientas que permitan detectar patógenos y marcadores de resistencia”, sostiene, al plantear una gestión integral que conecte la salud ambiental, humana y productiva.