
Reforestación con drones en Quito para recuperar hectáreas afectadas por incendios
Quito apuesta por drones para recuperar áreas afectadas por incendios
La Secretaría de Ambiente de Quito (SAQ) implementa una innovadora estrategia de restauración ecológica mediante el uso de drones para la dispersión de semillas en 412 hectáreas de zonas estratégicas del Distrito Metropolitano. Esta iniciativa busca acelerar la recuperación de áreas afectadas por incendios forestales, especialmente en terrenos de difícil acceso.
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Restauración ecológica con tecnología de punta
El modelo aplicado permite intervenir de forma eficiente en zonas con alta pendiente, donde los métodos tradicionales presentan limitaciones. A través de drones, se dispersan semillas de especies nativas con alto valor ecológico y cultural, contribuyendo a la regeneración natural del ecosistema.
En esta primera fase se prioriza la siembra de llantén, una especie herbácea, y quishuar, un arbusto resistente al fuego y la sequía. Estas especies no solo ayudan a estabilizar laderas, sino que también favorecen la recuperación de hábitats y el sustento de polinizadores.
Zonas priorizadas por su importancia hídrica y ambiental
Las intervenciones se concentran en sectores estratégicos como Pifo–Itulcachi, incluyendo las quebradas del río Cantarilla, Chupahuaycu y la microcuenca del río Chiche. Estas áreas fueron seleccionadas con base en criterios técnicos como el nivel de afectación por incendios, su relevancia hídrica y la necesidad de recuperar la conectividad ecológica.
En Itulcachi se intervendrán cerca de 26 hectáreas con más de 86.000 semillas, mientras que en la comuna ancestral Marco Pamba La Raya se restaurarán aproximadamente 14 hectáreas mediante la dispersión de más de 47.000 semillas.
Impacto ambiental y proyección
En total, el proyecto contempla la dispersión de más de 133.000 semillas en cuatro ecosistemas priorizados, incluyendo especies forestales, arbustivas y herbáceas. Según estimaciones técnicas, se espera el establecimiento de alrededor de 44.440 plantas, lo que permitirá recuperar la cobertura vegetal, reducir la erosión del suelo y fortalecer servicios ecosistémicos clave como la regulación hídrica y la captura de carbono.
La iniciativa se ejecuta a través de un convenio administrado por la SAQ, financiado por el Fondo Ambiental y ejecutado por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, con una inversión cercana a 214.000 dólares.