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Diario Expreso Ecuador

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Ruralidad y gobierno propio

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Datos de población y cifras de los últimos censos nacionales evidencian una expansión de las urbes (grandes, medianas y pequeñas). La población es mayoritariamente urbana. El 65% de ella se concentra en las ciudades, lo cual indica un proceso de acentuada desruralización demográfica del país; y en contrario, se da una más dinámica y acelerada concentración en las ciudades. Este dato parece no tener significado ni valoración en la visión de quienes proponen que el prefecto provincial, como unidad de un colectivo urbano y rural, sea elegido únicamente por los habitantes del campo. Sería la primera vez que, bajo una idea curiosa de la democracia, una menor cantidad de ciudadanos elija un gobierno de una provincia para las mayorías.

Bajo parámetros tradicionales y claros de la democracia como un sistema de gobierno de mayorías, tal propuesta la contradice. Quienes proponen que el prefecto sea elegido de esta manera no solo desconocen la relación campo-ciudad, sino que también ignoran qué es realmente una elección democrática. Incluso parecen desconocer qué es una provincia. En el fondo, esa idea (para algunos políticos y líderes sociales, “bastante descabellada y absurda”) tiene una concepción de la provincia desde la ruralidad. Sería la primera ocasión en la historia que una entidad subnacional se mira, piensa y define así, pues como se sabe, estas son entidades jurídicas, políticas y administrativas que comprenden cantones y parroquias, en los que hay ciudadanos que viven en el campo y en la ciudad.

Desde una perspectiva demográfica y ciudadana, tal idea significaría que la minoría del campo elegiría un gobierno que representa, dirige y administra al conjunto de la población de la provincia. Es posible que quienes hagan esta propuesta la realicen con la mejor de las intenciones, para intentar resolver la fractura campo-ciudad, propia de las sociedades modernas, pero violenta los parámetros de la democracia.

Esa forma de tratar la contradicción no es democrática, no consolida esta instancia jurídico-administrativa subnacional, pues tal idea plasmada en el proyecto no es la solución a los problemas del área rural. Lo correcto es redefinir la relación campo-ciudad, generando mejor representación del campo. Lo contrario es subordinar mayorías a las minorías y la provincia a la ruralidad.

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