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Una romeria por los damnificados
Con la tradicional procesión marítima de las imágenes de San Pedro y San Pablo, los santos de los pescadores comenzaron las fiestas patronales de Jaramijó que, desde hace 20 años, se celebran en agosto.

Con la tradicional procesión marítima de las imágenes de San Pedro y San Pablo, los santos de los pescadores comenzaron las fiestas patronales de Jaramijó que, desde hace 20 años, se celebran en agosto. Pero esta vez no hubo orquestas elegidas en los gabinetes Blanco y Negro, donde se nombran ministros y damas, ni presentaciones folclóricas y juegos ancestrales.
Una misa campal precedió a la romería en el mar, en la que participaron decenas de lanchas y barcos pesqueros engalanados para el paseo, en el que hubo rezos y cánticos religiosos. En las embarcaciones, las bandas de pueblo amenizaron la travesía que duró dos horas.
La directora de Turismo y Cultura de Jaramijó, Gioconda Menéndez, dijo que el terremoto del 16 de abril hizo replantear la celebración de este año. “La fiesta no va a hacer tan bulliciosa como la del 2015 por respeto a los hermanos caídos en desgracia. Brindaremos solo con chicha, dulces y otros alimentos preparados por los artesanos de Jaramijó.
En la terminal marítima, elementos de la Policía, la Armada y otras instituciones de seguridad controlaron el orden y verificaron que las embarcaciones no salieran tan llenas para evitar desgracias.
No todos los que llegaron al lugar lograron embarcarse. “Quise participar en la romería, pero me dijeron que las embarcaciones estaban llenas”, dijo Amado Villaprado, procedente de Portoviejo.
“Estamos de acuerdo en que se deben tomar precauciones en estas actividades. La idea es exigir medidas de seguridad, pero no prohibir que participen en un acto religioso, eso hace mal al turismo y a la tradición”, recordó Fernando Moreira, oriundo de Calceta. Desde el muelle, ellos vieron alejarse a las decenas de barcos pesqueros cargados de feligreses. HLV