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Ricardo Camacho: “La falencia esta en la formacion de guias”

El experto en seguridad y académico dejó esta semana la subsecretaría de Rehabilitación Social en medio de informaciones que detallan las falencias en seguridad y atención que todavía pesan sobre los privados de la libertad.

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Luego de la polémica prefiere dar la vuelta a la página. Pese a las desavenencias con funcionarios del Gobierno, que le costaron dejar la subsecretaría, Ricardo Camacho dice que estaría dispuesto a seguir colaborando para sacar a flote el sistema penitenciario del país.

- ¿Hay sistema de rehabilitación social ideal?

- Posiblemente los mejores están en los países nórdicos. Ellos piensan mucho en la granja, pero también tienen cárceles muy duras. Las estadounidenses no son el mejor ejemplo de rehabilitación, pero sí de seguridad extrema. Francia a llegado a tener un hacinamiento del 100 % . No hay un sistema perfecto, pero en América Latina tenemos buenos desarrollos en Colombia, donde hay una buena escuela penitenciaria, igual que en Chile.

- ¿El talón de Aquiles del sistema ecuatoriano está en la formación de guías penitenciarios?

- Lastimosamente, Ecuador sigue careciendo de una buena escuela de formación penitenciaria, pese a tener vecinos que lo están haciendo bien. Los modelos que se han implementado en el país no han funcionado. Primero se probó con la ayuda de Escuela Superior Politécnica del Ejército (ESPE) pero la malla curricular carecía de identidad. En el anterior gobierno, con Ledy Zúñiga a la cabeza, se creó la Escuela Tres Cerritos, en donde se gastó $ 7 millones y fue un fracaso. Ese estuvo a cargo de la Policía y también careció de doctrina propia.

- Si no funcionó con los militares y tampoco con los policías, ¿qué modelo se debe seguir?

- El modelo policial no es el que se necesita, hay que generar un modelo propio con jóvenes capaces de dar seguridad, trasladar a los privados de la libertad, que sean éticos y ayuden en los ejes de rehabilitación. Al menos el 30 % de la malla curricular debe centrarse en materias de orden cerrado. Es decir, que aprendan que hay una cadena de orden de mando.

- ¿Qué tiempo se necesita para formar guías penitenciarios con estas características?

- Las mallas están creadas y bien se podría aplicar la colombiana: en Colombia el curso teórico dura cuatro meses y el práctico dos más. En seis meses, con una malla seria, con buenos profesores y no tirando patadas y golpes a los aspirantes, se puede lograr un cuerpo idóneo.

- ¿Esta carencia tiene impacto en el tema rehabilitación social?

- En rehabilitación el país tiene más clara la película. El eje laboral funciona bastante bien en Latacunga, en El Turi (Azuay) y El Rodeo (Manabí) hay gente que quiere trabajar y lo está haciendo bien. El privado de la libertad que quiere cambiar sí lo puede hacer. Ahí lo que encontramos es un problema en el mecanismo de comercialización de los productos que se elaboran en las cárceles.

- Funcionarios del Gobierno anterior se quejan de las condiciones de la cárcel de Latacunga que ellos mismos construyeron, ¿los problemas son nuevos?

- El modelo que construyó el anterior Gobierno en las tres cárceles de El Turi, Latacunga y Guayaquil se centró más en la seguridad. Sí construyeron talleres pero, por ejemplo, no hay un comedor para que los privados de la libertad compartan algún momento con la familia. No se fijaron que no había agua, pese a que es prácticamente una ciudad que tiene 5.000 privados de la libertad, que con visitas sube a 10 mil y con los funcionarios llega a 11 mil personas que necesitan consumir agua. No pensaron en eso.

- ¿La comida también es otro problema?

- Esa fue la principal queja cuando llegué a la subsecretaría y en realidad la cantidad y la calidad era pésima. La empresa que estuvo a cargo de eso lo hizo por siete años, no era nueva, los término de referencia estaban muy mal hechos, no había controles, había un monopolio.

- ¿Cuál es el estado actual del hacinamiento en cárceles?

- Con corte a febrero, tenemos 38.745 detenidos, el 92 % son hombres el resto mujeres. La capacidad instalada es de 27.600, entonces el nivel de hacinamiento está llegando al 40 % que no es tan grave si pensamos en Francia que llega al 100 %.

- Si no es tan grave, ¿por qué hay cárceles como la de Machala que están por reventar?

- Porque se necesita sentido común. Hay que distribuir bien a los privados de libertad sin que se le aleje demasiado de la familia. No podemos mandar de Tulcán al Turi a una persona, pero sí puedo enviar a otros lugares más cercanos como Latacunga en donde hay un hacinamiento del 10 % que es manejable.

- ¿La situación de las cárceles es una bomba de tiempo?

- Creo que si no se abordaba el tema de la comida y del economato se iba a colmar la paciencia de los privados de la libertad. En eso hay un acierto del ministro Ernesto Pazmiño en convocar a una nueva empresa para que brinde ese servicio. Lo que hay que ver es si los términos de referencia son mejores que los anteriores.

- ¿Hay temor de declarar la emergencia carcelaria?

- Es así, porque temen que se piense que esto está al punto del desborde y yo les he dicho que esa es la verdad que no se debe ocultar. Me alegra escuchar que las autoridades encargadas están por pedir al presidente Lenín Moreno que haga la declaratoria. No se puede hacer nuevas cárceles porque no hay recursos, pero sí mejorar pabellones. También, crear una buena escuela penitenciaria, pero con técnicos preparados para eso a la cabeza y no con amigos.

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