La revolucion de los que sobran

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La revolucion de los que sobran

Como en todos los estallidos sociales que se han dado en nuestro continente, nadie pensó que pudieran ocurrir. Ni los académicos, ni los economistas, ni los cuerpos de inteligencia, peor aún los políticos pudieron advertir el descontento social y el hartazgo de la sociedad.

En un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que circuló a inicios del presente año se indicaba que durante el año 2017 el 30,2 % de la población de la región, alrededor de 184 millones de personas, vivía en condiciones de pobreza y que un 10,2 %, es decir unos 62 millones de personas, se encontraba en condiciones de pobreza extrema. Era el porcentaje más alto que se tenía desde el año 2008.

Aunque países como República Dominicana, El Salvador o Chile habrían reducido la pobreza (hay estudios que lo contradicen), paradójicamente no ha sucedido lo mismo con la desigualdad. Mientras el 1 % de la población chilena acapara el 24 % de los ingresos, hay un 50 % que se reparte el 2,5 %.

-Es otra noche más de caminar / Es otro fin de mes sin novedad.

Así se puede entender cómo la gente se volcó a las calles, sola, sin ningún liderazgo individual y convirtiendo en himno la canción que el grupo Los Prisioneros hizo famosa en el año 1986: El baile de los que sobran.

-Conozco unos cuentos sobre el futuro.

Así, sin ver claro el futuro, miles de jóvenes sin trabajo con título académico, jubilados con pensiones irrisorias, desempleados, amas de casa, se juntaron y salieron a las calles; son “los que sobran”.

Ni el lumpen desenfrenado, ni los delincuentes oportunistas que se dedicaron a saquear y destruir han podido opacar las protestas de los millones de chilenos que se manifestaron pacíficamente cacerola en mano.

-Únanse al baile, de los que sobran / Nadie nos va a echar de más / Nadie nos quiso ayudar de verdad.

Jorge González, cantante del mítico grupo declaraba: “...es muy triste que todavía se tenga que seguir cantando”.

Y así sucederá, mientras haya gente “que sobra”.

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