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Una revista a un mitico ecuatoriano

Milton Álava y Gil Vela publican ‘Velasco Ibarra, caudillo populista’. La obra ahonda en la trayectoria del expresidente.

Una revista a un mítico ecuatoriano

Todo empezó con un paquete de cartas. Las misivas, que datan de los años cuarenta, hacen un recuento del amistoso intercambio entre José María Velasco Ibarra y el teniente Pedro Concha, pero también abren una ventana hacia la convulsa época que vivía el país y la filosofía política y personal de uno de los presidentes más emblemáticos que tuvo Ecuador.

De esa relación epistolar parte ‘Velasco Ibarra, caudillo populista’, obra del periodista Milton Álava y el abogado Gil Vela, dos aficionados a la política y la historia.

Pero la obra no recoge solo la correspondencia entre ambos hombres, sino que analiza a profundidad del caudillismo, el populismo y las bases que sentó el exmandatario y sobre las que se construyó el país de hoy.

Al iniciar el proyecto, los autores revisaron toda la biografía escrita sobre el polémico político, cuya frase “Dadme un balcón en cada pueblo y yo seré presidente” es parte del imaginario nacional. Encontraron, no obstante, que entre los datos de su vida y trayectoria, había un faltante; no existe un esfuerzo interpretativo de las actuaciones políticas de este y sus repercusiones en la política y el país.

“No se había realizado un análisis integral de una etapa política pletórica de tantas connotaciones para la historia ecuatoriana...Solo existían antologías parciales del pensamiento político de Velasco, anecdotarios de sus relaciones con partidarios o adversarios, ensayos aislados, material disperso que dejaba siempre pendiente una serie de interrogantes sobre aquel y de manera particular sobre su gestión política o su influencia intelectual y moral en la vida nacional”, establecen los autores.

Es así que la obra, que cuenta con setecientas ochenta y siete páginas, empieza con un análisis del caudillismo en América Latina, continúa con el avance del caudillismo en el país y su desarrollo e ingresa de a poco al velasquismo, tomando en cuenta, paso a paso, cada uno de los ascensos del político al balcón presidencial.

Se trata de una obra detallada, compleja y que ofrece al lector un contexto global de la política sudamericana y sus efectos a largo plazo en Ecuador. Es, a su vez, un tributo imparcial a un hombre que despertó pasiones, que tuvo asiduos colaboradores y detractores y que analiza a su vez, sus triunfos y derrotas.

Las misivas que dieron inicio a este libro son, también, un acierto de esta publicación, pues dan cuenta de un hombre profundamente patriótico, pero a su vez, con amores y odios muy definidos.

Una de las más impactantes es la primera que este envía a Concha y donde se refiere a la firma del protocolo de Río de Janeiro. “Son muy pocos los que sienten el dolor de las tradiciones de la patria abofeteadas y de las libertades cívicas conculcadas; en este momento en que nadie reacciona, nadie cree en nada, en que no se vislumbra un núcleo de posible labor regeneradora...la actitud de usted y de contadísimas personas... constituye un heroísmo y una lección para generaciones futuras, si acaso en el futuro vuelve a brillar el sol del Ecuador de antes”.

La obra cierra con un adendum, un testimonio del Velasco del ocaso, en el exilio. Este, que recoge las memorias del jurista argentino Eugenio Zaffaroni, quien habla de la soledad del caudillo. “La soledad profunda de un conductor, impresionante en quien llenó cuatro décadas de la historia de su país...”.