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La revision del anticipo tributario suma mas apoyo
La caída de los precios internacionales y la baja demanda del mercado doméstico ha animado a que más sectores productivos se unan al pedido que se hace al Gobierno de reformular el pago del anticipo del Impuesto a la Renta (IR).

La caída de los precios internacionales y la baja demanda del mercado doméstico ha animado a que más sectores productivos se unan al pedido que se hace al Gobierno de reformular el pago del anticipo del Impuesto a la Renta (IR).
Los camaroneros, los cacaoteros, los textileros, los atuneros, los industriales de línea blanca, de alimentos y bebidas, cosméticos, brócoli están entre los interesados en que se aplique alguna reforma que les permita enfrentar este pago que en el país debe hacerse en los meses de julio, septiembre y abril.
Para los industriales, no tiene sentido anticipar el pago de un tributo que grava unas rentas que no se sabe si se lograrán al final de cada año, peor si las bajas ventas marcan desde ya pérdidas económicas.
Los camaroneros hablan de lo mal que les fue el año pasado al vender $ 500 millones menos, debido a los bajos precios internacionales. Por ello, de no darse la eliminación de este anticipo, el sector espera que “al menos se tomen en cuenta algunos criterios para la modificación de su cálculo”.
El pedido lo hizo el viernes pasado José Camposano, presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), a través de una misiva enviada al Servicio de Renta Internas (SRI), en la que propone “que se revisen los porcentajes que actualmente se aplican para el cálculo a elementos como el patrimonio y los activos de la empresa... o que el anticipo se calcule como un porcentaje real causado en el período anterior”.
En una carta dirigida a la Asamblea Nacional, igual pedido hacen los textileros, sector que expone cómo sus ventas en el 2015 cayeron un 20 % y este año, un 35 % adicional. En la misma línea están los cacaoteros que durante los primeros 7 meses del año aseguran haber exportado 20.000 toneladas menos, debido a la baja producción. Es decir, $ 46 millones menos.
Según Javier Díaz, representante de los textileros, el Gobierno debe evitar que la iliquidez de las empresas se agrave y que con ello exista más desempleo. “Solo en el sector textilero, unas 3.000 personas quedaron sin trabajo. Sin contar lo que sucede en el sector de confección”. LZR