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Retos peligrosos no solo la ballena azul preocupa
EXPRESO les presenta algunos de los retos más comunes de los últimos años y cómo afectan a la salud, además de la opinión de los especialistas sobre estas tendencias, quiénes son los más vulnerables y la importancia de mantener el control sobre lo que

La ballena azul, con 50 desafíos que buscaban llevar al jugador hasta el suicidio, puso en estas últimas semanas en alerta al mundo. Hasta la Policía de Ecuador lanzó la alarma y el tema se puso en boca de todos: ¿cómo se juega con la mente de los internautas al punto de llevarlos a los más absurdos retos?
Cada año hay una nueva moda, un nuevo efecto. En la web van surgiendo tendencias extrañas, muchas de ellas relacionadas con ese deseo de verse en forma. Hay quienes para saber si están en buen peso intentan tocarse el ombligo pasando el brazo por detrás de la espalda. O quienes llegan a estar tan delgadas que se les forma una separación entre los muslos, las que miden su cintura colocándose de frente una hoja de tamaño A4 (21 centímetros) o las que llegan a tener ‘piernas de salchichas’.
No faltan las que por lucir unos labios sensuales, tipo Kardashian, usan todo tipo de aparatos succionadores que no las dejan precisamente con una buena apariencia.
Son retos locos, muchos de los cuales no parecen ser tan peligrosos como el de la ballena azul, pero que sí generan severos daños a la salud, porque por ese afán de conseguir el resultado que se promueve a través de las redes sociales, caen en extremos en su alimentación.
No crea que porque esos desafíos surgieron en Rusia o en China, no llegan a Ecuador. Al menos en cuanto a dietas se refieren, las más extrañas se han aplicado y eso lo confirman los especialistas consultados.
EXPRESO les presenta algunos de los retos más comunes de los últimos años y cómo afectan a la salud, además de la opinión de los especialistas sobre estas tendencias, quiénes son los más vulnerables y la importancia de mantener el control sobre lo que ven sus hijos en internet. Así que antes de integrarse a uno de esos retos, piense bien en los efectos.
El ombligo: El falso desafío del peso ideal
¿Puede pasar su brazo por detrás de la espalda y tocarse el ombligo? Eso es lo que hace dos años se promovía por internet con el falso supuesto de que se trataba de una medida promovida por los médicos para determinar el peso ideal. Los promotores del reto indicaban que si no podían hacerlo, debían adelgazar lo suficiente hasta conseguir el objetivo. Algo que cuestionaron los expertos, pues el resultado dependería del tipo de cuerpo de cada persona. Además, no solo quienes estaban muy delgados podían alcanzar su ombligo, también lo conseguían quienes tenían brazos largos y una buena flexibilidad.
La moneda: Clavículas consideradas sexis
Después de que el reto del ombligo se puso de moda, apareció otro: tomarse una foto sosteniendo con las clavículas decenas de monedas o cualquier otro objeto para demostrar que se es delgada y sexi. Ese desafío, que lo difundió por internet la actriz china Lv Jia Rong al colocarse 80 monedas, se popularizó con el hashtag #collarbonechallenge. Al igual que en el reto antecesor, la peligrosidad radica en que lo que podría ser solo una demostración de destreza llegue a convertirse en una obsesión o en motivo de complejo para muchos. Esa tendencia, que ha amenazado la autoestima de las internautas, no tiene ningún fundamento científico.
Thigh gap: ¿Una moda o un trastorno?
Se trata de que los muslos no se toquen entre sí cuando la mujer está de pie. Es el reto Thigh gap, que consiste en conseguir el soñado “hueco entre las piernas”. Hace dos años, las adolescentes buscaban esta figura, el problema es que en ese anhelo terminaban en un desorden alimenticio. Allí empezó la aparición de páginas web y foros donde se compartían fotos del progreso del reto y se intercambian trucos para hacerlo más notorio. Los especialistas dicen que esto pasó de ser una moda a un trastorno.
La hoja A4:
Hay mujeres con una cintura tan fina que pueden pasar este reto sin problema, pero no es la generalidad. Según los creadores de este extraño desafío, que surgió en China el año pasado y que se volvió viral gracias a Instagram y a Twitter, para saber si una persona está en su peso ideal, debe medir su cintura con una hoja de papel blanco común (A4 de 21 centímetros). Si el cuerpo no sobresale por los costados, las medidas son las ideales, dicen. El riesgo es que puede promover la anorexia y la bulimia.
Piernas de salchicha: Del truco gráfico al desafío
¿Son piernas o salchichas? El 2013 este tipo de fotografías, ideadas por un blogger, circularon en la Internet. Miles de personas subieron estas gráficas en la playa y muchos se preguntaban qué era realmente lo que veían. Pero la verdad es que más allá de los trucos gráficos, apareció un reto: tener unas piernas finas, sin ninguna imperfección y ni un gramo de celulitis. El riesgo es caer en la delgadez extrema.
La canela: Más que un chiste juvenil
Este antiguo reto se volvió viral hace cuatro años. Una serie de vídeos protagonizados por adolescentes comenzaron a circular en las redes sociales. Se veía a los jóvenes intentando tragar una cucharada de canela en polvo en 60 segundos, sin la ayuda de agua. Para quienes lo practicaban no se trataba más que de un juego inofensivo, aunque muchos fueron a parar a una sala de emergencia. Los expertos aseguran que esa práctica puede causar problemas de respiración, inflamación, irritación, ataques de asma y hasta cicatrices en el pulmón.
Labios Kylie Jenner: Fugaz, doloroso y dañino
Kylie Jenner, la más pequeña del clan Kardashian, sorprendió el 2015 al aparecer con unos labios carnosos. En ese entonces se esparció el rumor de que ese efecto lo logró con un succionador. Así un usuario creó el #kyliejennerchallenge y muchos usaron vasos o copas para succionar el aire tanto como fuera posible. El resultado: labios inflamados, moretones y desgarros. Luego se supo que Kylie se había sometido a una cirugía.
María José Moreno/ nutricionista “Aquí también siguen esos retos”
En Guayaquil se han seguido ciertos retos. Hace unos años la dieta del algodón ocasionó una intoxicación severa en una estudiante por querer entrar en el círculo social popular de su colegio. No la aceptaban por su sobrepeso, que era leve (el reto consistía en tragar hasta cinco bolas de algodón remojado en alguna bebida para sentirse llenos). Dietas del hielo, de laxantes y más encabezan la lista a la hora de una consulta por querer bajar de peso sin medir las consecuencias en la salud. A su vez, pero en menor número, tenemos a jóvenes con obsesión por subir de peso para no ser víctimas de la burla. Ellos abusan de productos proteicos sin asesoramiento profesional, provocando en ocasiones daños irreversibles en su salud.
Carla Rangel / nutricionista “Incentive la alimentación”
Hay retos muy absurdos como comer huevos crudos o mucha carne. Los chicos que lo hacen buscan llamar la atención o encontrar la aceptación de ciertos grupos sociales. Generalmente son adolescentes que están muy metidos con la tecnología y que pasan encerrados en sus habitaciones. Para combatir estas situaciones es importante que haya comunicación con los padres, que los chicos se sientan valorados para que no entren en este tipo de juegos que son dañinos y que incluso pueden causar la muerte. Hay que incentivar en ellos una alimentación equilibrada, variada, nutritiva, que fortalezca el sistema nervioso del chico, así su cerebro tendrá un mejor funcionamiento y podrá tomar mejores decisiones desde temprana edad.
Bruno Sánchez / experto en seguridad informática “Instale herramientas de control”
Hay dos tipos de retos: los que persiguen un beneficio como bajar de peso y los que buscan integrarlo a una comunidad como el Ice Bucket Challenge (reto del balde de agua fría que intentaba concienciar sobre una enfermedad). En ambos casos se utiliza la psicología para que las personas se interesen y participen. Su objetivo real es llegar a ser virales, es decir, vistos y compartidos por millones de personas, pues por lo general son creados por usuarios y no tienen legislación. Debemos analizar si vale la pena compartirlo. En el caso de nuestros hijos, lo ideal sería instalar en sus dispositivos una herramienta de control parental de navegación para conocer sobre las horas, el contenido, las páginas y aplicaciones a las que ingresan.