El reto es el dialogo y la apertura

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El reto es el dialogo y la apertura

La sesión de instalación de la Asamblea será dirigida por los tres asambleístas nacionales con mayor votación. Allí se designará a las autoridades.

CNE entregó credenciales a nuevos y reelectos asambleistas en el ex senado de la asamblea

Promesas que crearon expectativas. La Asamblea Nacional que se estrena hoy nace condicionada por la oferta de diálogo que, al menos en el discurso, hizo el oficialismo. La oposición anhela un periodo de equilibrio y pluralidad.

Y hay, por ahora, dos circunstancias que abonan en ese sentido. PAIS, tras 10 años, ya no será una ‘aplanadora’: su mayoría depende de la capacidad que tenga de retener a sus aliados. La oposición, con un bloque ‘respetable’ de 63 asambleístas podría tener mayor margen de maniobra.

Un rol clave tendrá la cabeza del Legislativo. Desde hoy será el oficialista José Serrano. El exministro del Interior y de Justicia, no solo es el relevo generacional y de género, sino de estilo, reconocen en PAIS.

Tiene 47 años, o sea 14 más que su predecesora, Gabriela Rivadeneira. Es doctor en Jurisprudencia y un experimentado funcionario público. Rivadeneira se graduó de licenciada en Gestión para el Desarrollo Sostenible mientras estaba al mando del Parlamento.

Serrano compartirá la dirección de la Asamblea con la guayaquileña Viviana Bonilla, de PAIS, primera vicepresidenta, y el manabita Carlos Bergmann, aliado de Unidad Primero, segundo vicepresidente.

Con esas designaciones, el oficialismo mató a dos pájaros de un tiro: la cuota femenina y el equilibrio regional.

“El cambio será muy brusco y radical. Ambos tienen diferentes personalidades y formas para administrar”, dijo Blanca Argüello, excoordinadora de la bancada. Serrano es pragmático y le gusta dar órdenes. Rivadeneira era sutil y delicada, agregó.

El nuevo presidente del Legislativo tendrá, además, que llevar al parlamento la promesa de campaña del presidente electo, Lenín Moreno: extender la mano y abrir el diálogo.

Eso significa conversar con las tres bancadas de oposición: la alianza CREO-SUMA, el Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero y la de Integración Nacional, conformada por Izquierda Democrática, Pachakutik, Sociedad Patriótica, Fuerza Ecuador y los movimientos locales.

En el período de Rivadeneira no hubo ningún acercamiento con la oposición.

¿Qué capacidad de maniobra tendrán esas agrupaciones? Depende, reconocen, de su capacidad de diálogo con PAIS.

Ellos podrían unir fuerzas y presionar por mayor participación. La pregunta es si lo lograrán. Los líderes de CREO y el PSC, Guillermo Lasso y Jaime Nebot, se distanciaron tras las elecciones y resta por ver si eso se replicará en el parlamento.

Ana Galarza, legisladora electa por Tungurahua por CREO, considera que en el anterior periodo la oposición se limitó a decir ‘no’ a todo para desgastar al Gobierno. “Hoy tiene que ser más propositiva y el oficialismo debe escucharnos. Necesitamos una actitud madura para hacer leyes que beneficien a los ciudadanos”, dijo a este Diario.

El movimiento gubernamental deberá contar con sus votos si quiere aprobar leyes orgánicas. Eso y cuidar a sus aliados. Ellos son 25 y hasta podrían formar su propia bancada aunque ese escenario, dicen, no está contemplado. Montgómery Sánchez, de El Oro y del Movimiento Autónomo Regional, aseguró que consolidarán el proyecto político. “Profundizaremos lo bueno y corregiremos lo que está mal”, dijo.

Los retos del Legislativo apuntan a los cambios

Los mayores retos de la Asamblea apuntan a los cambios en su estructura, dijeron los legisladores y analistas consultados por EXPRESO.

El primer gran reto es permitir el pluralismo y dejar que la oposición participe con sus proyectos y que estos se aprueben y se conviertan en leyes para el país.

El segundo reto es fortalecer la función de control y fiscalización del Legislativo para evitar actos de corrupción.

Eso significa vigilar el cumplimiento de la ley y la actuación de cualquier funcionario. También fiscalizar la falta de honradez y de transparencia en el manejo de la cosa pública, dijo a este Diario el asambleísta de PAIS por la provincia de Guayas, Bairon Valle.

El tercer reto es el fortalecimiento de la Asamblea como institución. Es necesario hacer una evaluación del impacto de las leyes aprobadas y si no han cumplido con los objetivos habrá que reformarlas.

El cuarto reto es recuperar el rol y la credibilidad de la Asamblea. Eso se ha debilitado debido a la injerencia directa del Ejecutivo. Los nuevos asambleístas, jóvenes y experimentados, tienen que recuperar ese espacio, señaló el exlegislador de CREO, Henry Llanes.

Esto, además, implica tener cuadros y liderazgos. El Legislativo siempre ha sido el semillero de los políticos, pero ya no lo es en la actualidad, dijo el analista político, Oswaldo Moreno.