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Residuos un recurso aprovechable para las industrias

25 % luminarias es el avance alcanzado por República del Cacao en la sustitución de luminarias dentro del proceso.

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Si Ecuador y los países de América Latina vieran a los residuos de sus empresas como un recurso, en lugar de un desecho, no se dejarían escapar recursos económicos y además, se reducirían los efectos contaminantes. Sobre todo, en el ámbito industrial y empresarial. Esta es la visión que presentó el Banco Interamericano de Desarrollo cuando visitó el país a finales de abril.

“El residuo no es suciedad sino un recurso”, recogía la agencia EFE las declaraciones de Morgan Doyle, representante en Ecuador del BID, institución que participa de la Iniciativa Regional del Reciclaje Inclusivo (IRR) que busca, entre otros, mejorar el acceso de los recicladores al mercado formal de reciclaje en América Latina y el Caribe, teniendo en cuenta que en la región hay en torno a cuatro millones de personas dedicadas a esta labor como sustento económico.

Según el BID, del universo de materiales potencialmente reciclables, en la región se recupera “solo el 25 por ciento”. Un dato muy bajo, teniendo en cuenta que entre producir algo de cero y reciclarlo, se requiere un insumo de energía y, por lo tanto, de emisión de gases de efecto invernadero que en ocasiones llega a siete veces más.

En cuanto a Ecuador, se generan 4,1 millones de toneladas de residuos sólidos, pero del poco más de millón potencialmente reciclable, se aprovecha el 24 %, de acuerdo con las estadísticas del BID.

Y aunque falta mucho camino por recorrer, ya hay empresas pioneras, conscientes de la necesidad de introducir un cambio en su gestión de los recursos y en el impacto que genera su negocio al medio ambiente. EXPRESO ha reunido a cuatro de ellas para que expliquen cómo es el proceso de cambio, cuánto ha costado y cuál es el ahorro u optimización económica de ser responsable con el entorno medioambiental.

También se solicitó al Ministerio de Medio Ambiente una entrevista con la gerente del Programa Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Pngis) para hablar de los proyectos en marcha y de las inversiones realizadas. Finalmente, la entrevista nunca se concretó.

General Motors OBB no desperdicia nada

De 6.000 kilogramos de desechos que iban cada mes al botadero de basura a cero. General Motors OBB, la automotriz ecuatoriana, no tuvo consideración con los residuos sólidos y puso en marcha, en consonancia con las disposiciones de la casa matriz a nivel mundial, el proyecto Cero Basura.

Los proyectos preparatorios iniciaron en 2015 y la ejecución en 2016. En agosto, obtuvieron la certificación de su casa matriz de estar cumpliendo los objetivos medioambientales, porque de su fábrica ya no sale nada sin fines de reciclaje o de reutilización. Ni siquiera la basura cotidiana que genera el personal administrativo.

Según Maarit Cruz, coordinadora de responsabilidad social corporativa de GM OBB Ecuador, la automotriz se centró en cinco tipos de residuos para implementar el plan y se alió con un proveedor de reciclaje que, a su vez, hizo las inversiones necesarias. En todo el proceso, afirma Cruz, se han generado 120 puestos de trabajo.

Los cinco ejes del plan Cero Basura se centran en madera, plásticos, cartón-papel, metal y residuos orgánicos. A cada uno se le da un tratamiento diferente y un destino adecuado: las grandes cajas de cartón, por ejemplo, se redimensionan para los repuestos, el espuma flex se transforma en materia prima que se envía a China y los residuos orgánicos sirven de compostaje.

Ecuación perfecta de República del Cacao entre lo orgánico y el precio

Un chocolate orgánico con una baja huella de carbono es más caro, pero también más atractivo para clientes de Europa o de Estados Unidos, donde casi es tan importante el sabor y la calidad del producto como que el proceso de elaboración sea lo más respetuoso posible con el medio ambiente. República del Cacao, que utiliza una pepa fina de aroma, cultivada por familias sin químicos, ya tenía un producto acorde a las iniciativas ecológicas. Pero no se quedó ahí. Dio un paso más tras medir su huella de carbono en el año 2014. “Había oportunidades de reducir los recursos que se estaban botando”, cuenta Patricia Acurio, jefa del sistema de gestión. Y precisa que el trabajo de mejora de la empresa se centró en sustituir lubricantes y refrigerantes por otros que fueran amigables con la naturaleza -pese a la dificultad y costo de adquirir ese tipo de producto en Ecuador- a reducir el gasto energético con la sustitución de todas las luminarias por otras de tecnología led que suponen un ahorro de consumo eléctrico del 50 %, así como a disminuir la generación de desperdicios y, en su caso, optimizar su reutilización.

Para ello, por ejemplo, buscan enviar lotes más grandes acumulando pedidos. “Con la misma cantidad de materia prima, tenemos más producto”, comenta Acurio. Aunque por el momento, no se ha sentido un gran ahorro económico en el proceso, la empresa es consciente de que llegará. Entre tanto, aprovechan la ventaja estratégica de ofrecer al cliente un producto más responsable.

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