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Regimen tributario
No obstante el crecimiento en las recaudaciones tributarias, se torna evidente que hay serias falencias estructurales en el régimen de impuestos, y que estos son altamente sensibles al cambio de fortunas en la economía real.
Efectivamente, la reducción en las recaudaciones del IVA, del ICE, ISC y las que quedarán posteriormente evidenciadas en el impuesto a la renta, ponen de manifiesto la fragilidad de la estructura de impuestos; sin embargo, ocultan también el hecho de que esa misma estructura afecta seriamente la distribución de los recursos en la economía.
La concentración de las recaudaciones vulnera al régimen tributario. Aun cuando las últimas cifras corresponden a los ejercicios fiscales 2007 y 2008 (las estadísticas al respecto se dejaron de publicar posteriormente), no hay razón para pensar que los cambios hayan sido drásticos. Las recaudaciones de renta, en ese entonces, correspondieron en un 95 % a las personas jurídicas, y entre estas, el 1 % de los contribuyentes pagó el 87 % del total. En el caso de las personas naturales, el 1 % contribuyó el 61 %. La decena de reformas tributarias aprobadas durante este período ha apuntado a subir las recaudaciones de los grupos que cumplen con su obligación. Podemos entonces hacer la pregunta: ¿si ese grupo de contribuyentes es absolutamente crítico para la salud fiscal, que ocurriría si de repente empieza a fallar?
La respuesta la estamos viviendo, tal cual lo hemos anotado. Las salvaguardas han asestado un fuerte golpe al comercio, y esas recaudaciones no compensan las pérdidas en IVA e ICE. El ISC, ha quedado demostrado, es un impuesto a la entrada de capitales y su estancamiento es el producto de la afectación de la actividad económica. El gasto fiscal sobredimensionado sigue poniendo en jaque al sector externo, pues se contrapone al estreñimiento de la actividad productiva en el sector privado.
Se requiere entonces, de manera urgente, la adopción de un régimen tributario que sea de más fácil administración y cumplimiento, que priorice la ampliación de la base tributaria, que distorsione en lo mínimo la distribución interna de recursos y que pueda responder con agilidad a las variaciones que ocurren irremediablemente en el ciclo económico.