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Una recuperacion con estiercol de vaca y barro
Bienes patrimoniales de Portoviejo son restaurados luego del terremoto de abril pasado. Forman parte de un circuito cultural

Del abandono a la recuperación completa. La presencia colonial del antiguo Portoviejo se revive en dos infraestructuras restauradas y que ahora son íconos de esta ciudad manabita: la Casa Cevallos Arízaga, también conocida como Casa Rosada, y la casa Sara Cedeño de Vélez.
Ambas representan una recuperación de la memoria colectiva, de la historia manabita y del entorno patrimonial de la ciudad.
Y salvar estas joyas arquitectónicas tiene, en esta ocasión, un ingrediente novedoso: se lo hizo con la mezcla del barro, caña guadua picada, madera y el estiércol de vaca, tal como se lo realizaba antiguamente en la capital de los manabitas.
Estas viviendas, salvadas después de haber sufrido daños con el terremoto del 16 de abril de 2016, ahora constituyen parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), Regional 4.
La una, denominada Casa Cevallos Arízaga o Casa Rosada, después de su restauración funcionará como un centro de interpretación, para servicio de la colectividad manabita y del país. Ahí se exhibirán piezas arqueológicas recuperadas de diferentes culturas, así como pinturas arquitectónicas de artistas manabitas y ecuatorianos.
Andrés Rivera, arquitecto y restaurador regional del INPC, quien estuvo a cargo de estas obras, señala que la mampostería en la Casa Rosada se realizó con la técnica del enquinchado, que es una mezcla con barro y estiércol de vaca y caña picada. Se reforzó con una estructura de madera con acabados.
“Se mezcla el barro con el estiércol de vaca, luego se pica la caña y se la cubre con el primer material en forma de una parrilla. Esto da mucha resistencia y es garantizado. Es un sistema que se está aplicando en la restauración de otras obras arquitectónicas en Manabí”, indica Rivera.
Esta casa se compone de un área de arqueología, planificación, jurídica y bienes.
La segunda casa, denominada Sara Cedeño de Vélez, fue reestructurada con el mismo material y ahora conserva su acabado arquitectónico impecable. Es un museo y centro de interpretación cultural, donde se aprecian figuras del sombrero de paja toquilla, está abierto para estudiantes y ciudadanía en general. Además, allí funcionan, desde ahora, las oficinas del INPC (antes en la casa Cevallos Arízaga).
Hólger García, director del Instituto de Patrimonio para Manabí, Santo Domingo y Galápagos, indicó que parte de la restauración de ambas casas fue cubierta con un seguro de 60 mil dólares que estas tenían antes de la desgracia.
“No se utilizaron mezclas del barro y estiércol en gran cantidad, porque el acabado es el mismo y lo que se trata es de conservar la esencia. Con este material se garantiza un tiempo útil de la obra de unos 50 años”, explicó el profesional.
En la Casa Rosada se exhibirán restos arqueológicos recuperados. “Es un patrimonio que conserva objetos importantes, como 24 fusiles de épocas coloniales, que fueron donados por el antiguo Registro Civil; piedras petrolíferas y restos de asentamientos precolombinos encontrados en la provincia de Manabí”, indicó el funcionario. (F)