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Sr. Rajoy

Mariano Rajoy se ganó el premio al peor cálculo político de 2017, corriendo incluso el peligro de que en unos años la ruptura de España lleve su nombre. El domingo se realizó el referéndum catalán, que no tenía validez legal. Le guste a quien le guste, Cataluña es parte del Estado y se rige bajo una Constitución que clama la unidad territorial del país y que no permite la independencia de manera unilateral de las comunidades autónomas. Este es el argumento ganador, reconocido desde el derecho internacional. El que utilizarían la UE y las NN. UU. para no reconocer a Cataluña (sin importar lo que digan dirigentes de la CUP) como un Estado independiente. A pesar de esta realidad legal, existe una realidad política que no podía ser ignorada: la voluntad de un (significante) sector poblacional que buscaba su “libertad”. Las negociaciones y las concesiones estaban (forzosamente para ambos lados) a la vuelta de la esquina. Sin embargo, Rajoy, en su complejo de ‘yo tengo la razón’, decidió ignorar lo obvio, y demostrar por la fuerza que no lograrían quebrantar su voluntad, digo, la legalidad. Las imágenes de la Policía Nacional impidiendo a civiles votar, no puede ser peor. El voto, sinónimo de democracia, se ve impedido por la represión, la dictadura, la tiranía. No importa cuánto Rajoy quiera exponer hoy sus argumentos, la imagen que da la vuelta al mundo es del uso de la violencia innecesaria. Y eso es lo que se quedó grabado en los catalanes. Aquellos que no creían en “la represión española”, ahora no tienen más opción que creer. Aquellos que no sentían antes la falta de libertad, ahora se sienten encarcelados, y la comunidad internacional no podrá ignorar lo que ha pasado porque ahora hay una “causa” que atender. Los discursos de lucha por la libertad, gracias a Rajoy, hoy son reales. En el resto del país también perdió, causando indignación en las comunidades que buscan su autonomía, y en todo madrileño que salió a decir “no en mi nombre”, otorgándole popularidad a políticos que ahora se ganan el día a día criticándolo. Sr. Rajoy, ¿cómo hizo su cálculo político? Por favor, cuéntenos, para en ninguna circunstancia utilizar esa fórmula.