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Quito se transporta hasta Guayaquil

Esta evocación responde a la promoción que un grupo de funcionarios de Quito Turismo, la empresa pública metropolitana del Municipio capitalino, ejecuta en estos días, previa a las fiestas fundacionales de la capital de los ecuatorianos.

Quito se transporta hasta Guayaquil

Uno de los salones del Hilton Colón se asemejó por casi dos horas a una cápsula del tiempo. El Isabela fue ambientado del tal forma que se pudo respirar el aroma típico de las iglesias -incienso- y hasta la temperatura -12 grados-. Lo recorrió también la densa bruma propia de la mañana quiteña.

Esta evocación responde a la promoción que un grupo de funcionarios de Quito Turismo, la empresa pública metropolitana del Municipio capitalino, ejecuta en estos días, previa a las fiestas fundacionales de la capital de los ecuatorianos.

Ayer le correspondió a Guayaquil, antes se lo hizo en Londres, en las próximas hora se lo realizará en Cuenca.

Como la idea era recrear el clima de la ciudad andina y hasta el mundo urbano y tradicional, tres personajes -un cucurucho, una anciana beata y el diablo de la leyenda de Cantuña- recorrieron el salón e interactuaron con los asistentes, desde antes que iniciara el acto de manera oficial.

“No es para asustarlo, pero allá afuera está sucediendo algo... Están derrocando al Velasco Ibarra”, contaba María Alegría de la Divina Concepción Donoso Zambrano Suasnava, una beata vestida de negro y con el rostro cubierto por un pañolón también oscuro.

Ellos fueron los encargados de mostrar las bondades culturales, turísticas y tradicionales de Quito. Se apoyaron en cinco stands que fueron distribuidos en el salón. En cada uno se montaron gigantografías luminosas, con imágenes de lugares emblemáticos de la ciudad.

El evento promocional estaba adecuado de tal forma que cerca de 12 máquinas de humo mantuvieron ambientado una atmósfera cercana a la densa bruma de la capital.

Así como destacaron los lugares turísticos, como la parte patrimonial, hablaron de la geografía de la ciudad, de la importancia histórica de los cerros que la rodean, como el Yavirac, Puengasí e Ilaló.

El recorrido que se había organizado en el salón Isabela resultó un viaje de los sentidos. Por un lado estaban las imágenes, del otro, el ambiente. A esto se sumaron los olores.

No podían faltar los sabores. En cada estación se adecuaron mesas en las que se degustó desde típicas quesadillas hasta una copita de canelazo. Hubo degustación de cervezas artesanales, como la Santana.

Por todo esto se puede decir que por dos horas Quito estuvo presente ayer en Guayaquil.