Quito premio a Federer y Zverev en la Mitad del Mundo

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Quito premio a Federer y Zverev en la Mitad del Mundo

Jorge Yunda entregó al suizo las llaves de la ciudad y plantó el árbol 1’000.001 en honor al alemán.

Durante su visita a la Mitad del Mundo, Federer hizo la técnica de parar el huevo.

Del frío del amanecer al sofocante sol de la mañana. Quito se iluminó en el monumento de la Mitad del Mundo para acoger a Roger Federer y Alexander Zverev, quienes recibieron la llave de la ciudad y un árbol en su honor por parte del alcalde Jorge Yunda, respectivamente, como acto protocolario al partido de este domingo 24 de noviembre, en el Coliseo General Rumiñahui.

Los protagonistas del duelo histórico brindaron una rueda de prensa, donde comentaron sus experiencias en un país que los recibía por primera vez. “Desde el avión pudimos apreciar la naturaleza imponente de Ecuador, tuvimos la suerte de estar en el aire cuando amanecía”, inició Zverev, quien reconoció, a manera de broma, estar cansado por la gira latinoamericana que finaliza en Quito.

Por su parte, Federer y su carisma se mantenían intactos. El tenista suizo aprovechó para destacar el ambiente de los latinoamericanos dentro de un campo de tenis. Y consciente de que no se podrá igualar el aforo de 40.000 asistentes en su exhibición en México, asegura que el duelo ante su colega será vistoso.

Una vez culminó el corto conversatorio, miles de personas esperaban a los jugadores en un cordón que rodeaba el monumento a la Mitad del Mundo. Allí, con la mini cancha de tenis dividida por la franja de la latitud cero, Federer y Zverev se divirtieron ante el aliento de los presentes.

La predisposición de ambos fue total. Incluso, Sascha se animó a regar el árbol número 1’000.000 que fue plantado en su honor. Así como Federer pudo cumplir el reto de equilibrar el huevo.

Al final, la gente superó cualquier barrera para quedarse con algún recuerdo de sus ídolos. Mientras Federer era escoltado hacia su auto, haciéndose espacio entre el tumulto, Zverev caminó por su cuenta, ante los aficionados que se le acercaban con euforia.