Actualidad
Quinteros: “Vi de cerca la muerte”
Por cada cuatro personas que han alcanzado la cumbre del K2, una ha muerto intentándolo. El ecuatoriano Santiago Quinteros estuvo a punto de entrar en esa lista negra.

Por cada cuatro personas que han alcanzado la cumbre del K2, una ha muerto intentándolo. El ecuatoriano Santiago Quinteros estuvo a punto de entrar en esa lista negra.
Su reto era subir sin oxígeno. Él usa prótesis en la mitad de los dedos de los pies. Esa parte de su cuerpo fue amputada por congelamiento.
Pero el quiteño, de 41 años, falló en su nuevo intento de conquistar la segunda montaña más alta de la Tierra.
En 2009, se quedó a 200 metros de la cima. Por la gran cantidad de nieve se enterraba hasta el pecho y decidió dar la media vuelta.
Ahora su plan era llegar el 23 de julio al campo 2 (6.700 metros) y tres días después buscar la cumbre. Se preparó durante tres años.
Su esposa, Claudia, viajó con él para ayudarlo con la logística.
Quinteros se unió al sherpa Pemba. Salieron el 22 de julio al campo base, donde se quedó Claudia. Él siguió con Pemba y llegaron al campo base avanzado. En el campo 1 vino el primer susto: el clima cambió y comenzó a desatarse una tormenta de viento terrible. Ellos regresaron al campo base avanzado.
Allí pasó el segundo gran susto: una avalancha bajó y llegó a 200 metros de distancia del campamento.
“Fueron 16 segundos de terror. Estábamos desayunando y a las 05:40 exactamente se escuchó un estruendo. Las botellas de oxígeno explotaban en el aire golpeadas por las rocas. Era como cañonazos de guerra. Era el grito del K2”, contó a EXPRESO Santiago Quinteros.
Él no alcanzó a salir de la tienda, cerró los ojos, comenzó a rezar y esperó lo peor. “Tenía mucho miedo. Todo fue en cámara lenta, no hubo reacción, el tiempo se detuvo. Me sentía tan débil frente a semejante montaña. Vi de cerca la muerte”, recordó.
Luego de que la montaña se calmara, comenzó a bajar y llegó destrozado al campo base. “No había nada que decir, no habían palabras para expresar lo sucedido. Me encontré con mi esposa Claudia, nos abrazamos y lloré en sus brazos desconsoladamente. Sentía un gran dolor interno”, añadió.
Después que se tranquilizó, su reflexión fue que la montaña le perdonó la vida a cambio de la cima. Quinteros no se dará por vencido y aseguró que en 2018 regresará al peligroso K2.