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Quiebra etica y moral de profesores

El país está en un punto de quiebre, pues junto a los actos de corrupción se dan hechos que tienen que ver con la ética y la moral social, ya no de políticos sino de los profesores. Salen a la luz pública múltiples acciones de acoso y abusos sexuales, insólitos, repudiables e inconcebibles, a escolares. Jamás los padres de familia imaginaron que profesores a quienes encargaban la educación de sus hijos fueran capaces de realizar contra ellos agresión y violencia sexual.

Hay más de 450 denuncias. En su mayoría no han sido atendidas, resueltas, ni sancionados los culpables. La justicia, la ley, la decencia y la moral pública lo demandaban pero no se lo hizo. La sociedad pregunta cómo es posible que tantas denuncias desde el 2014 hasta julio del 2017 no hayan encontrado atención y solución en directores y funcionarios públicos.

No cabe duda que en un sector de la docencia existe una quiebra ética y moral. Los padres de familia, las denuncias, la actuación de los fiscales, etc., mostraron que esos hechos existían, pero fueron silenciados, bloqueados e incluso negados. De este modo se vulneraban los derechos de los niños.

Fue por la movilización y acción de los padres de familia de una escuela pública de Guayaquil que, auxiliados por la prensa independiente, se pudo mostrar la existencia de estos hechos repudiables. Recién en ese momento fue cuando las denuncias de acoso y abuso sexual tuvieron eco en la Fiscalía del Guayas y otras provincias.

Así se hicieron de conocimiento público estas acciones monstruosas que dan cuenta de que en un sector de la docencia hay perversiones y aberraciones sexuales, que debieron ser detectadas a tiempo y prevenidas por quienes dirigen el sistema educativo.

El daño está hecho. Los padres de familia lloran la tragedia de sus hijos. Los niños vivirán toda su existencia con esos traumas. Esto tiene un origen: la quiebra ética y moral de docentes, la penetración y la infiltración de anormales sexuales. Pero, sobre todo, el hecho de las autoridades educativas no cumplieron. Fueron negligentes.

Por eso los profesores deben ser sancionados no solo con la remoción del cargo sino con la expulsión definitiva del magisterio, pues pervertidos sexuales y abusadores de niños, no pueden ni deben recibir nombramientos. Además, sus cómplices y encubridores no pueden ser nominados autoridades, directores y funcionarios de ninguna institución educativa.