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La Puerto Inca-Molleturo, 33 años de efectos colaterales

La vía conecta a Guayas y Azuay, presenta siete cierres en menos de cuatro años. El MTOP identifica 14 puntos críticos que requieren intervención 

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Molleturo. Personal del MTOP limpió la vía para su uso parcial.Cortesía

Las miles de toneladas de material pétreo que rodaron 120 metros hasta obstruir a eso de las 11:33 del pasado 11 de agosto la vía Puerto Inca-Molleturo, a la altura del    kilómetro 49, es solo el último episodio de una larga historia de complicaciones detrás    de una carretera que cuando se inauguró en enero de 2012, casi 24 años después del inicio de su construcción, llegó a ser promocionada como una de las más modernas y completas del país.

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Ya en 2006, la carretera que une a Guayaquil con Cuenca, en apenas tres horas -antes tomaba de cuatro a cinco- se había ganado también el calificativo de la “más costosa del mundo”, tal como lo aseveraba Hugo Arias, director del colectivo Jubileo 2000.

¿Una exageración? Aún en estos días el guayaquileño lo considera así. Hace cálculos y asevera que representa “más de dos millones de dólares por kilómetro de construcción”, tal como le aseguró a EXPRESO, esta semana. La obra comenzó a construirse a un costo de 20 millones de dólares, pero hasta el 2006, esa cifra ascendía a 120 millones. Una parte de este dinero financió los daños que generaban continuos deslizamientos de la tierra.

La construcción fue detenida múltiples veces y trabajar para reparar el daño era “un fenómeno más o menos regular” a lo largo de sus 70 kilómetros, asegura Sarah Takushi, una bioingeniera de la Universidad de Stoneybrook en Nueva York, que descubrió que la carretera afecta las preferencias sexuales de un grupo de gorriones, cuando atraviesa el parque nacional Cajas. Esto último, uno de los tantos cuestionamientos que ambientalistas y ecologistas han encontrado cuando la carretera atraviesa los 285,4 kilómetros cuadrados de esta zona protegida.

A la inversión inicial se suman los 54’713.000 dólares de contrato para una reconstrucción -con una calzada de pavimento rígido y completamente señalizada-, que pagó el gobierno de Rafael Correa en 2010. Hasta entonces la vía era asfaltada y presentaba algunos deslaves y baches. Sin embargo, el costo final llegó a los 68’727.283 de dólares. Entonces se adujo que el contrato tuvo varios incrementos durante los más de tres años de ejecución de las obras.

A pesar de todo esto, Fausto Zaldúa Gaona, director distrital del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) Azuay, discrepa con Hugo Arias. Ni siquiera acepta que sea la más cara del país, pero reconoce que tiene a su cargo una vía bastante complicada, con algunos puntos críticos: entre 13 y 14, según MTOP distrital. “Esta carretera, por la estructura que tiene -taludes grandes y rocosos-, tiene un costo alto de mantenimiento. Costos que año a año se han venido devengando”, agrega Zaldúa.

El dato:
Las vías de acceso al Parque Nacional Cajas, sobre todo la vía Cuenca-Molleturo-El Empalme, generan altos riesgos a la conservación del área protegida.

Costos como los que se deberán invertir para solucionar el inconveniente actual en el kilómetro 49. “Habrá que pagar estudios de geotermia y geofísica. No sabemos cuánto nos costarán estos estudios y la construcción de la solución final”.

Algo similar ocurrió en 2010 a la altura del kilómetro 92, cuando un deslizamiento se llevó 2 kilómetros de la calzada. Ese año, los estudios contratados por el MTOP ascendieron a 294.699 dólares. Para estabilizar la zona se desvió el tránsito y se utilizó una variante por donde circularon los automotores durante un año, una carretera por la que circulan de 6.000 a 8.000 vehículos al día.

Precisamente, los cierres año a año, son uno de los mayores inconvenientes, aseguró Giomar Gruezo Quiñónez, vicepresidente de la Federación de Transporte Público de Pasajeros, que agrupa a 300 operadoras de viajes interprovinciales del país. “Las constantes interrupciones de esta carretera implican costos para los transportistas, que pierden cumplir su programa de recorridos y para los viajeros que pierden citas de negocios o programas de paseos”.

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Costosa o no, la Puerto Inca-Molleturo vale lo que pesa en la economía de la tercera provincia del país. “Por ahí pasa la mayor parte de los visitantes que cada día llegan hasta Cuenca”, asegura Juan Pablo Vanegas, presidente de la Cámara de Turismo de Azuay. Una visión similar tiene Jaime Moreno Martínez, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cuenca, quien alega que es un mal momento el inconveniente que se ha generado en la vía. “El sector del hospedaje y los restaurantes fue el más afectado por la pandemia y es al que atañe precisamente este problema en esta vía. Cómo podemos hablar de reactivación de esta manera”.

Tanto Vanegas como Moreno reconocen que aunque las fallas en la vía corresponden a otros gobiernos, el actual tiene el compromiso de proporcionar una solución técnica y definitiva.

  • Desde la fase de construcción se evidenciaron los problemas que hoy presenta la carretera

Los problemas en la carretera Puerto Inca-Molleturo se iniciaron desde su creación, asegura Galo Delgado Brito, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Azuay (CICA).

“Recordemos que cuando las maquinarias llegaron para empezar a crear este pasaje vial, los deslizamientos y deslaves eran recurrentes porque quizá no se hizo con el respectivo proceso de estudios y análisis para este proyecto”, alega este profesional, quien agrega que ese desfase técnico justifica de alguna manera el porqué hasta la actualidad varios tramos presentan problemas constantes.

Una opinión similar tiene Gonzalo Clavijo, consultor sanitario y ambiental, vocal del directorio del CICA: “Los continuos deslizamientos evidencian    su preocupante vulnerabilidad, la cual no se reduce con el tiempo y confirman los criterios de que no fue la mejor alternativa debiendo mantenerse el trazado de la antigua vía Granda Centeno”.