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Prolifera la prostitucion en el centro de la ciudad
Son las 18:00 y en el colegio Rita Lecumberri suena la campana que marca el final de las clases vespertinas, así como también del inicio de la extensa jornada de decenas de trabajadores sexuales, que desde hace un par de años han hecho de la zona su ba

Son las 18:00 y en el colegio Rita Lecumberri suena la campana que marca el final de las clases vespertinas, así como también del inicio de la extensa jornada de decenas de trabajadores sexuales, que desde hace un par de años han hecho de la zona su bastión.
En las afueras de la institución, ubicada en la calle García Moreno, entre Vélez y Hurtado, cientos de estudiantes se ven obligados a convivir tanto con los típicos vendedores informales, como con las prostitutas y prostitutos (en su mayoría homosexuales), que pululan en un creciente territorio que abarca desde la 1 de Mayo y José de Antepara, hasta la Aguirre y Tungurahua.
Gustavo Rivadeneira, morador del tradicional Barrio del Salado, afirma que las trabajadoras sexuales no solo atentan contra la moral de un sector, en que existe una alta población de menores, sino que además originan riesgos a la salud, ya que usarían como letrina los portales y veredas de los edificios cercanos.
Una docente de la escuela García Moreno, quien prefirió no identificarse, corrobora estas afirmaciones y añade que en determinado momento, el problema llegó a convertirse en crónico, al punto de que los padres de familia de la entidad tuvieron que intervenir comprando luminarias, en un intento por poner fin al exhibicionismo y los malos olores. “Aquí era un baño público, uno llegaba y se encontraba con la peste a orina en el portón”, relató la maestra.
En un recorrido nocturno realizado por EXPRESO, se pudo observar a más de una docena de trabajadoras sexuales, dispersas en el cuadrante mencionado, algunas de las cuales se encontraban apostadas entre las calles Hurtado y José Mascote, a escasos metros de la Alianza Francesa, donde cientos de jóvenes reciben cursos diariamente.
Para Rivadeneira, es imperante que se reubique a los trabajadores sexuales, que según explica, son constantes protagonistas de riñas en plena vía pública, poniendo en riesgo la integridad de los habitantes de este histórico sector.
Paúl Razo, teniente de la Policía Nacional, tiene bajo su responsabilidad el ‘Circuito Garay’ que abarca el barrio en conflicto. Él asegura que las autoridades sí están ejerciendo los operativos de control respectivos.
En este marco, resalta el apoyo recibido por parte de la ciudadanía, que mediante denuncias telefónicas, ayuda a localizar de manera precisa las áreas de mayor riesgo.
“La prostitución acarrea un sin número de cosas; entre ellas escándalos, riñas, consumo de sustancias (estupefacientes) y obviamente delincuencia”, precisa el gendarme, quien añade que las principales víctimas de estos delitos son los mismos clientes.