Los problemas de alumbrado y basura empanan a la Ferroviaria

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Los problemas de alumbrado y basura empanan a la Ferroviaria

En medio siglo la ciudadela ha avanzado en algunos aspectos, pero hay suciedad en sus calles. Los residentes atribuyen este y otros problemas a gente de afuera.

Desaseo. La basura está expuesta a lo largo del día en calles como la Barcelona Sporting.

Los esposos Washington y Cecilia de Medina añoran aquellos tiempos en que llegaron a vivir a la ciudadela Ferroviaria. “Las calles eran de tierra y nuestras casas tenían pozos sépticos en vez de redes de alcantarillado, era un barrio muy tranquilo donde incluso quedaba la estación del tren que iba a Salinas”, dice Washington, al evocar esos días de fines de los años sesenta.

“Aquí había pocas familias y se vivía en completa paz, aunque con pocos adelantos, como por ejemplo los postes de luz, que eran de madera y las luminarias simples fluorescentes”, rememora por su parte Iván Martínez, un ingeniero industrial quien llegó a vivir al sitio por esa misma época.

Hoy, la Ferroviaria ha crecido sobre todo en modernidad y en una población compuesta en su mayoría por jubilados, profesionales y estudiantes de otras ciudades que alquilan en casas de este estratégico sector, vecino de dos universidades.

“No es que el barrio haya dejado de ser tranquilo ni mucho menos, dice Oswaldo Cazar, un abogado quien también reside allí desde hace 30 años. “La Ferroviaria tiene ciertos problemas, pero comparados con otras ciudadelas esto es un paraíso”, subraya.

Si algo afecta a este conglomerado, ubicado entre los populosos barrios de San Pedro y San Pablo y el estero Salado, es la mala disposición de la basura. Los carros recolectores pasan a las 20:00 tres días a la semana, pero hay residentes que sacan sus desperdicios durante el día, lo que da oportunidad a los chamberos y los perros a abrir los paquetes y regarlos. Ni siquiera la escuela Carlos Monteverde Romero, ubicada en las calles General Ulpiano Páez y Belisario Torres se salva de este mal, pues junto a ella también hacen botadero.

John Ibáñez, quien dice presidir el “nuevo Consejo Barrial” de la Ferroviaria, asegura que esta no tiene problemas, pero cuando EXPRESO le informó el lunes pasado a las 16:00, que estaba siendo testigo de que chamberos hurgaban en la basura expuesta en las calles, aceptó la existencia de este y otros inconvenientes.

Indicó que está pidiendo al Municipio que en el muro donde termina la ciudadela, a la altura del puente El Velero, se ponga barrotes para que los chamberos y drogadictos que se esconden debajo del puente no tengan cómo cruzar hacia la urbanización a hacer desórdenes.

Otro problema es el alumbrado público, el cual deja en penumbras algunas cuadras del sector en las noches. “Las lámparas se apagan y se prenden, la Empresa Eléctrica las repara pero a los pocos días vuelven a quedar intermitentes, por ser obsoletas”, dice Martínez, quien fue coordinador general del Comité de Moradores.

Perros sin dueños y al menos una docena de carros viejos, abandonados en la vía pública, son también la parte fea de este barrio que en este nuevo siglo presume de ser vecino de uno de los sitios más turísticos de la ciudad: el emblemático Malecón del Salado.

Aun así, quienes viven allí están orgullosos de su barrio lleno de historia y rodeado de mucha naturaleza.

Calles con dos denominaciones

¿Av. Sporting Club Barcelona o Av. Malecón Eloy Alfaro? La calle donde comienza la ciudadela Ferroviaria, por el sur, luce con estas dos denominaciones, aunque la primera es la oficial, ya que consta en los letreros instalados por el Municipio en base a la nueva nomenclatura de la ciudad.

La situación es la misma en muchas calles, donde los nuevos rótulos conviven con los viejos nombres pintados en las casas esquineras. Por ejemplo, a la Crnel. Nicolás Infante, la gente le sigue llamando Calle Octava.